FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

lunes, 31 de agosto de 2015

PROPUESTA CIUDADANA PARA EL FPV DE CORONEL DORREGO



Sería muy interesante que el FPV-PJ de Coronel Dorrego comience a delinear su gabinete y colaboradores ejecutivos de manera tal puedan comenzar a bocetar sus proyectos y políticas con el objeto de darlas a conocer a la población mediante la militancia específica y diversificada. ¿A qué me refiero? A que los futuros integrantes de las distintas áreas ejecutivas comiencen a reunirse con los directamente impactados por dichas políticas no solo para escuchar sus demandas y necesidades sino también para explicarles de manera detallada y puntual los alcances del proyecto en cada uno de los tópicos y cómo se relacionan con los demás. Esto es, por ejemplo, que los futuros funcionarios de cultura visiten a los actores sociales e instituciones que intervienen en dicho segmento, lo mismo en el área salud, economía y finanzas, asistencia social, educación, infraestructura y servicios, comercio, producción y desarrollo, turismo, deportes, seguridad, medios, DD.HH, etc. La idea tiene dos objetivos centrales, por un lado presentarle a la sociedad las caras visibles del futuro gobierno y al mismo tiempo dar a conocer la diversidad de propuestas que tiene el proyecto Barcelona Intendente. En mi humilde opinión este desarrollo político debe darse en paralelo a la actividad que de por sí tienen nuestros candidatos de la lista. En el presente análisis se incluye a las localidades de todo el distrito. Por ejemplo para los habitantes de Guisasola, de Oriente, nos es de extrema importancia que sepamos el perfil de nuestro futuro delegado, subdelegado para el caso de Marisol, y al mismo tiempo conocer si dicha autoridad oficiará como un simple auxiliar administrativo (tal el presente) o tendrá la posibilidad de diseñar y determinar políticas internas autárquicamente. Estimo que dicho despliegue será muy bienvenido por la comunidad, no sólo expone seriedad política en función de exhibirle a la sociedad la calidad de nuestros cuadros políticos y su preparación, sino que además aumenta notoriamente la posibilidad de profundizar el debate entre los dos modelos en pugna, porque inevitablemente el oficialismo deberá salir de su más que conocido y cómodo silencio de necrópolis. Y esto en definitiva constituye un enorme beneficio para todos los dorreguenses.

ARGENTINA MOSTRÓ EL CAMINO CON LA AUH, HOY ES TEMA DE DEBATE EN EUROPA: La Renta Básica Universal






El debate de la Renta Básica: aspectos políticos, filosóficos y económicos
Daniel Raventós · Julie Wark

Fuente: http://www.sinpermiso.info/#


El apoyo a una renta básica universal (una asignación monetaria incondicional a toda la población) está creciendo. En Europa, por ejemplo, la ciudad de Utrecht está a punto de introducir un experimento que tiene como objetivo "desafiar la noción de que las personas que reciben dinero público deben ser controladas y penalizadas", en palabras de una directora de proyecto del Ayuntamiento de Utrecht. Nijmegen, Wageningen, Tilburg y Groningen están esperando el permiso de La Haya para llevar a cabo programas similares. En Suiza se han obtenido las 100.000 firmas necesarias para la celebración de un referéndum sobre si los ciudadanos suizos deben recibir una renta básica incondicional, independientemente de si tiene un empleo o no. El 16 de junio, el gobierno de centro-derecha de Finlandia, donde el 79% de la población está a favor de una renta básica universal, cumplió su promesa electoral y ratificó la instauración de una "renta básica experimental".

Una importante y realmente ilustrativa encuesta reciente realizada  en Cataluña (13 a 17 de julio) muestra que el 72,3% de la población (básicamente a excepción de determinada derecha y de los sectores más ricos) estaría a favor de una renta básica incondicional para toda la población de 650 € al mes. Pero hay mucho más. A la pregunta de qué harían si se implantara esta renta básica incondicional, un 86% de los ciudadanos que tienen empleo contestaron que seguirían trabajando igual, un 8% dijo que trabajaría menos horas y un 2,9% afirmó que dejaría de trabajar. Entre los encuestados que están desempleados, un 84,4% respondió que seguiría buscando empleo como ahora, un 11,4% contestó que buscaría un trabajo de menos horas que el que busca ahora y un 2,2% confesó que dejaría de buscarlo. Entre los que opinaron que con la renta básica incondicional procuraría trabajar menos horas, un 52% de ellos contestó que dedicaría el tiempo que ganara a la familia, un 16,3% a actividades de ocio, un 11,5% a buscar un empleo mejor, un 11,3% a estudiar, un 4,7% a montar un negocio propio y un 4,1% a hacer tareas altruistas de voluntario. Según los resultados de la encuesta, casi un 20% de las personas inactivas optaría por hacer alguna otra actividad si dispusiese de una renta básica y sobre todo dicen que estudiarían, harían trabajos voluntarios o montarían un negocio. Esto poco tiene que ver con el sonsonete interesado según el cual “la gente no haría nada con una renta básica”.


Estamos hablando de democracia


Las medidas mencionadas al principio en Europa son, si se quiere, provisionales o incompletas, pero también significativas porque permiten dar capacidad de negociación a las personas, económica - y también políticamente - en una situación en la que el poder global está en gran parte en manos de instituciones no elegidas y otros órganos opacos, tal como ha dejado más que claro el reiterado ataque a Grecia (Yanis Varoufakis lo expresó muy graficamente: “¿No sería mejor abolir las elecciones para los países que se encuentran en un programa de asistencia? Esto tendría el mérito de ser claro. Eventualmente podríamos declarar que hemos creado una unión monetaria en Europa, que abolió la democracia para los países con deudas que no pueden pagar”). Sin embargo, el creciente interés en la renta básica no significa que todo sea viento en popa hacia su realización. Se están utilizando todavía argumentos en contra, refutados desde ya hace tiempo, y se blanden dudosas propuestas "alternativas" como "trabajo garantizado", "pleno empleo" (con un pleno empleo de calidad estamos de acuerdo, ¿quién no, verdad?, pero las propuestas que acostumbran a hacerse ni tratan de un pleno empleo inmediato o a corto plazo ni de calidad, por lo que nos hacen afirmar que como alternativa a la renta básica, el pleno empleo es poco más que cháchara gratuita) e ingreso condicional mínimo garantizado. Se sirven de “argumentos” como los siguientes: con una renta básica la gente rechazaría el trabajo asalariado, las mujeres estarían confinadas en casa, los inmigrantes "pulularían en bandadas" (como diría David Cameron), se necesitaría una revolución para introducirlo y sería acabar con el Estado de bienestar. A pesar de que estas afirmaciones hayan sido sólidamente refutadas en distintos idiomas, todavía asoman la cabeza a la menor ocasión. También hay otros malentendidos (o tergiversaciones manifiestas), que hay que combatir ya que las desigualdades sociales y económicas están aumentando rápidamente y la renta básica es una medida ideal para combatirlas.

En primer lugar está la cuestión de la financiación. Todavía no existe mucho material detallado sobre este aspecto clave, pero un estudio reciente llevado a cabo en España, basado en dos millones de declaraciones del IRPF del 2010 (en medio de la crisis económica) es elocuente. El estudio se basó en tres criterios: 1) la renta básica de 623€ mensuales debería autofinanciarse y no afectar al resto del gasto público, ni mucho menos al dedicado a la sanidad, educación, etc.; 2) el impacto distributivo debería ser muy progresivo de manera que beneficiara a la gran mayoría de la población; y 3) que los tipos efectivos de impuestos después de la reforma no deberían ser muy altos. La renta básica tiene que ser igual o superior al umbral de la pobreza (623€ en aquellos momentos en el Reino de España). No estaría sujeto al impuesto sobre la renta de las personas y reemplazaría a todas las prestaciones sociales inferiores a los 623€, mientras que la gente que recibe una cantidad mayor de prestación continuaría recibiendo su importe total.

La financiación de esta renta básica para todos los adultos -43,7 millones de personas - es posible con un único tipo impositivo del 49% que, combinado con una renta básica exenta de impuestos, sería fuertemente progresivo. Para el decil más pobre, por ejemplo, este 49% se convertiría efectivamente en un -209% (negativo porque, en este caso, sería una transferencia neta). Aproximadamente el 80% de la población saldría ganando y el importe total transferido de los ricos a los no ricos sería de unos 35.000 millones de €. La desigualdad quedaría notablemente reducida. El actual IRPF es muy poco progresivo. Hay algunos datos contundentes. El índice de Gini antes del IRPF se sitúa en el 0,4114. Después de la declaración del IRPF solamente se reduce a 0,3664. Con la propuesta de financiación que se propone, el citado índice bajaría hasta 0,2502. Es decir, se produciría una gran redistribución progresiva de la renta. La distribución funcional de la renta quedaría pareja a los niveles de los países escandinavos.

Y, debe recordarse, para esta financiación comentada, no se tiene en cuenta el problema de la evasión de impuestos que salen anualmente del Reino: unos 40.000 millones de €. El fraude fiscal (de 2010 para hacer más homogéneos los datos) solamente en IVA e IRPF era del 5,5% del PIB. El porcentaje es superior si sumamos el del impuesto sobre sociedades, por ejemplo. Así, las empresas del IBEX han tributado, en este caso en el año 2012 aunque los años posteriores ofrecen porcentajes similares, el ¡5,3%! de su resultado contable. De tenerse todo esto en cuenta, la financiación de la renta básica sería claro está aún mucho más fácil.

Ah, sí, dicen, pero este modelo de financiación "afectaría negativamente a las clases medias". Crítica en la que coinciden algún autor de izquierda posmoderna y algún discípulo de Hayek. ¿Las clases medias? En el Reino de España, según los datos oficiales, una persona que gana 3.500 € al mes está en las dos decilas superiores, mientras que los que ganan 4.500 € se encuentran en el 5% superior más rico. Estas cifras provienen ¡de las declaraciones del IRPF! ¿Cómo es posible esta a todas luces falsa realidad? Ya sea por ignorancia o por mala fe, algunos críticos no reconocen que esto apunta a un enorme problema de fraude y elusión fiscales que necesita atención urgente en cualquier caso, especialmente si hay que llevar a cabo cualquier reforma fiscal en favor de la población no rica. Unos datos publicados por la compañía suiza de servicios financieros globales UBS AG revela que tan sólo 22 multimillonarios españoles tienen una fortuna equivalente al 5% del PIB del Reino de España (o aproximadamente el presupuesto de salud, por ejemplo). Si a través del IRPF y de una decidida lucha contra el fraude fiscal de los más ricos pudieran detectarse los miembros verdaderamente más ricos de la población, la financiación de la renta básica sería más fácil, el tipo impositivo más bajo y sectores que podrían perder en el modelo actual acabarían ganando. Esta idea obstinada de que la renta básica sería un asalto a las clases medias alienta intentos bastante grotescos de nadar entre dos aguas. Así, el PSOE afirma que apoya la "renta básica" (pero se refiere a una renta mínima garantizada de lo más vulgar y corriente), mientras que otros de la izquierda más o menos posmoderna han entrado en la primera división del contorsionismo intelectual al afirmar que la renta básica y el ingreso mínimo garantizado son "más o menos lo mismo". Farsa y confusión: habrá que lidiar con ellos en los próximos meses.


La “agresividad” de las nuevas ideas


Por desgracia, el nuevo partido de izquierda, Podemos, está tratando de esquivar la cuestión de la renta básica. Aunque muchos de sus miembros de base están empujando con fuerza para una renta básica, Podemos ha presentado un Plan de Renta Mínima Garantizada, aparentemente sin pensarlo mucho. Algunos cálculos muestran que el 50% de la población se vería afectada negativamente por este tipo de cambio de la estructura actual del impuesto sobre la renta sin la compensación de una renta básica. Esto es muy diferente de una política que afecte al 20% más rico. Parece que algunos dirigentes de Podemos, haciendo oídos sordos a las opiniones de algunos de sus miembros, opinan que la renta básica es "demasiado radical". ¿Pero, en serio? ¿Tan radical es proponer la garantía de la existencia material de la población cuando la brecha de la riqueza en el Reino de España es la más grande de Europa?. Y, a escala mundial, el 1% poseerá más que el 99% en el año 2016 ?. Poca valentía intelectual y mucha política vieja ya conocida. Para triunfar contra la política dígase del Establishment o, como ahora se ha puesto de moda, de la casta, se precisa ser muy agresivo en la batalla de las ideas, como lo fueron con un éxito impresionante los neoliberales antes de los 70 del siglo pasado cuando eran poco más que una secta intelectual (bien remunerada, eso sí). Esta agresividad en las nuevas ideas brilla por su ausencia.

Lo que puede constatarse fácticamente es que la mayoría de la gente se está volviendo cada vez más pobre, a pesar de que estudios recientes demuestran que la llamada economía "trickle-down" significa en realidad un flujo de ingresos hacia los de arriba hasta que se estancan en forma de riqueza acumulada. Esto obstaculiza la creación de riqueza en la economía, tal como concluyó el Institute for Policy Studies (EE.UU) usando modelos multiplicadores económicos estándar para mostrar que cada dólar adicional pagado a los trabajadores con bajos salarios añade alrededor de $ 1,21 a la economía estadounidense. Si este dólar fuera a parar a un trabajador con un salario alto añadiría tan sólo 39 centavos al PIB. En otras palabras, si los $ 26,7 mil millones en bonos pagados a los especuladores de Wall Street en 2013 hubieran ido a los trabajadores pobres, el PIB habría crecido unos $ 32,3 mil millones.

El dinero de la parte más pobre de la población es tres veces más eficaz en impulsar el crecimiento económico que el dinero de los ricos. Es de sentido común, aunque la jerga económica lo llame "propensión marginal al consumo": las personas con ingresos pequeños gastan su dinero rápidamente y los ricos lo atesoran. Con la monstruosa brecha de riqueza actual, la velocidad del dólar en el suministro total de dinero es menor de lo que nunca ha sido. Lógico también. De hecho, un nuevo modelo producido por Ricardo Reis y Alistair McKay muestra que "los programas de impuestos y transferencias que afectan a la desigualdad y a la seguridad social pueden tener un gran efecto en la volatilidad agregada". Incluso los datos del FMI sugieren que un incremento de tan solo un 1% de la riqueza total aplicado al 20% superior disminuye el crecimiento económico en 0,08 puntos. Pero si el 20% inferior recibe el mismo 1% del total, el crecimiento económico aumenta en 0,38 puntos. Así que ¿no sería una buena idea introducir una renta básica universal también por este motivo? Scott Santens calcula que, en los Estados Unidos, una redistribución en forma de una renta básica de $1.000 por mes para cada ciudadano adulto y $ 300 para los menores de dieciocho años costaría alrededor de $ 1,5 billones- alrededor del 8,5% del PIB - teniendo en cuenta la eliminación de las prestaciones que ya no son necesarias una vez la renta básica es operativa. Tan solo el costo total de la pobreza infantil es de alrededor del 5,7% del PIB.

Si la desigualdad está matando la recuperación económica es que seguramente la economía neoliberal ha fallado.  Según la OCDE, "se estima que el aumento de la desigualdad ha detraído más de 10 puntos porcentuales de crecimiento en México y Nueva Zelanda en las últimas dos décadas hasta la Gran Recesión. En Italia, el Reino Unido y los Estados Unidos, la tasa de crecimiento acumulada habría sido de seis a nueve puntos porcentuales mayor si no se hubieran ensanchado las disparidades de los ingresos…” El punto clave es que los programas de lucha contra la pobreza nunca serán suficientes porque el "impacto de la desigualdad en el crecimiento se debe a la brecha entre el 40% inferior con el resto de la sociedad, no sólo del 10 por ciento más pobre". Para que el programa de transferencias de efectivo fuera eficaz tendría que beneficiar a la mitad de la población. Esto se parece mucho a la propuesta de renta básica universal que se ha presentado en el Reino de España. La reducción de la concentración del ingreso en la parte superior más rica donde el dinero lleva a la acumulación de dinero no es tan solo una cuestión moral o de justicia sino de inteligencia económica, tal como están reconociendo un número creciente de reputados economistas, por ejemplo (Lord) Robert Skidelsky.


División sexual del trabajo, pleno empleo, caridad, supresión de impuestos…


Por sólidos que sean los argumentos económicos y a pesar de llevar años debatiéndose en el Reino de España y en buena parte del mundo, las soluciones parciales siguen siendo presentadas como "alternativas" a la renta básica. Una de ellas es el trabajo garantizado, promovido, inter alia, por Izquierda Unida (IU), aunque es mucho más caro (10 € brutos por hora costaría al Estado 233.422 millones de €, y si se paga bastante menos la hora, como algunos de sus defensores ya empiezan a rebajar… simplemente no merece ser defendido con mucho entusiasmo) y una medida a largo plazo (hablan de 1 millón de puestos de trabajo en un año, ¿es que no saben los parados reales que hay?). Se trata de una medida mucho menos eficaz que una renta básica, que entraría en vigor de inmediato o a muy corto plazo para aliviar a los trabajadores precarios (o sin trabajo) y las condiciones de vida de los sectores más pobres. Peor todavía, el "trabajo garantizado" (que no tiene en cuenta el trabajo doméstico o el voluntario) tiene una idea patética de la libertad. Se supone que la gente debe trabajar por un salario de lo cual se infiere que con una renta básica la gente se pasaría el día cruzada de manos. El Reino de España tiene las peores cifras de desempleo de los países de la OCDE (más de un 15% en 25 de los últimos 37 años, mientras que la segunda peor economía en este punto, Irlanda, ha alcanzado esta cifra en sólo nueve de estos 37 años) y, por otra parte, las propuestas de trabajo garantizado han sido diseñadas para economías con un porcentaje relativamente pequeño de desempleados. En definitiva, la idea es mala, y parece motivada para oponerse a la renta básica como propuesta “más radical” (lo que quieren decir con “radical” es otra pregunta interesante). En fin, incluso se niega por parte de algunos defensores del “trabajo garantizado” que una renta básica fortalecería el poder de negociación de los trabajadores y estimularía la creación de pequeños negocios.

Una crítica estrambótica (pero no por ello menos generalizada) de la renta básica es que no combatiría la "división sexual del trabajo". ¡Tampoco el sistema de salud pública ha acabado con la división sexual del trabajo! La renta básica abordaría unos cuantos problemas sociales pero no éste. Lo que sí puede ofrecer a las mujeres es mucho más autonomía en muchos aspectos de su vida, lo cual no es poca cosa. La renta básica no es una política económica completa. Formaría parte de una política económica que favorece a la población no rica. Otros problemas sociales como la división sexual del trabajo, la indiferencia generalizada hacia el conocimiento científico, la imposición por los poderes privados de su Weltanschauung a todos los demás, la corrupción, el tráfico de seres humanos, la brutalidad hacia los refugiados e inmigrantes, la barbaridad de ciertas fiestas populares... no pueden ser abordados únicamente con la renta básica. No pidamos a la renta básica que solucione problemas para la que no está diseñada. Estos pocos problemas citados y otros muchos más no citados deben ser abordados, pero con instrumentos específicos, adecuados. Puede sostenerse que con una sociedad con menos desigualdades y más preocupación por los seres humanos sería más probable crear dichos instrumentos.

Vienen luego las disputas algo más económicas. Blandiendo argumentos de la escuela austríaca, algunos proclaman la supresión de los impuestos. Es decir, lo que se ha hecho desde la contrarreforma thatcheriana y reaganiana, pero a lo bestia. Un aumento del tipo de impuestos para posibilitar una renta básica, dicen, reduciría la base imponible y el impuesto recaudado. Y, claro está, añaden que al no tener en cuenta la elasticidad impositiva anularía cualquier conclusión del estudio citado sobre financiación de la renta básica en el Reino de España. De hecho, la evidencia empírica de más de uno, de dos y de tres estudios en el Reino de España muestra que el aumento de los impuestos no causaría una menor elasticidad con un efecto negativo sobre la actividad económica, sino que daría una mayor elasticidad: más impuestos, más PIB y mayor recaudación de impuestos. Los impuestos más altos para los ricos permiten un mayor gasto público, lo que tiene un efecto positivo sobre la actividad económica, generando más ingresos y compensando por posibles desincentivos. El cálculo detallado de los efectos positivos que la renta básica podría tener sobre la actividad económica y, por tanto, la recaudación de impuestos, iba más allá del alcance del estudio de la renta básica pero lo que está claro es que el 80% de la población empezando por la persona más pobre que sale ganando proporcionalmente consumiría más que el 20% más rico, por lo que un Estado de bienestar fuerte, financiado con impuestos y con un sistema de prestaciones sociales, incluida una renta básica, lograría mayores tasas de participación de la fuerza de trabajo y de empleo y por consiguiente, una mayor igualdad y bienestar general, así como una economía mucho más resistente en un sistema global inestable.

La renta básica no es sólo una medida contra la pobreza, pero sería una parte integral de una política económica global que estimularía el crecimiento económico y proporcionaría una existencia material garantizada y, por tanto, la libertad efectiva de todos los miembros de la sociedad. Esta libertad efectiva de los no ricos contiene la semilla de un poder político subversivo, razón por la cual la derecha ofrece sus concesiones como el ingreso mínimo garantizado, que los entusiastas de Hayek, que creen que los impuestos son un robo, apoyan como una especie de caridad. Pero la caridad es la antítesis de la justicia. Depende del arbitrio libremente determinado de los más acomodados el dar a los pobres no libres, a quienes se niega la dignidad humana precisamente porque están obligados a estar en el extremo receptor de la caridad. La renta básica no beneficia a todo el mundo pero intenta mejorar la suerte de la parte no rica de la población. Sus cimientos antineoliberales y el rechazo de su miserable concepción de la libertad se encuentran en el pensamiento republicano clásico y en su insistencia en que una persona no puede ser libre si no tiene garantizados los medios de su existencia material. Una de las principales ventajas de una renta básica universal es que liberaría a la gente de la tiranía de uno de los “mercados” más extraños: el del trabajo asalariado (por ser el empleo, junto al dinero, dos mercancías muy diferentes a las demás, “diabólicamente diferentes” en palabras de Varoufakis). Para algunos de los defensores de la renta básica, el más primordial de los derechos humanos es el de la existencia material. Una renta básica no defiende sólo el derecho a una vida decente, sino que, en la práctica, permitiría a las personas expandir sus vidas y defenderse contra los ataques a su libertad y dignidad.

Por último, ya que estos derechos humanos básicos se declaran universales, hay un mito más respecto a la renta básica con el que hay que acabar, eso es, que se trata de una política que sólo los países ricos pueden permitírsela. Los experimentos en Brasil, Namibia y Sudáfrica, México, India, Kenia y Malawi muestran que proyectos modestos, parciales, de renta básica obtienen resultados económicos y sociales impresionantes. En Namibia, por ejemplo, un proyecto piloto de dos años (2007-2009) en Otjivero-Omitara, una zona rural de bajos ingresos, donde 930 habitantes recibieron un pago mensual de 100 dólares namibios cada uno (US $ 12,4), redujo la pobreza de 76% a 16%; la desnutrición infantil se redujo de 42% a 10%; las tasas de deserción escolar se desplomaron de 40% a casi el 0%; la deuda promedio familiar cayó en un 36%; y según la policía local las cifras de delincuencia bajaron en un 42%; el número de pequeñas empresas aumentó, al igual que el poder adquisitivo de los habitantes, creando así un mercado para nuevos productos.

El principal obstáculo para la renta básica hoy en día es político (y psicológico si la codicia se entiende como patológica), ya que, no, no favorece a los ricos, sino que más bien, en términos morales y económicos sólidos, se les exige que contribuyan con sólo un poquito de su riqueza a salvaguardar el derecho a una vida digna para todos. Pero no se trata sólo de conseguir que los ricos aflojen la pasta. La verdadera cuestión es que la gente de abajo, en lugar de tender sus manos con impotencia para atrapar el goteo inexistente, podrían empezar a transformar la sociedad y la economía según su propio criterio y en defensa de su propia dignidad. Es poco probable que el 1% de las personas asquerosamente ricas se queden inmóviles dejando que sobrevenga su propia extinción. 1)

[Este artículo es una versión ligeramente modificada y ampliada de la original inglesa que apareció inicialmente en Counterpunch y que fue reproducida con distintos títulos, según las preferencias de sus editores, en revistas como NewJurist y Truthdig]

Nota: [1] Philippe Van Parijs, catedrático de la Universidad de Lovaina y director de la Hoover Chair de economía y ética social, miembro del consejo editorial de Sin Permiso, realizó unos comentarios a la edición original de Counterpunch. Manifestando su acuerdo general con el artículo y especialmente con el estudio de financiación de la renta básica para el Reino de España que se menciona, nos aportó varias apreciaciones algunas de las cuales han sido incluidas en la versión castellana que ahora se reproduce.Lluís Torrens, gerente del Public-Private Sector Research Center del IESE, nos ha dirigido algunos útiles comentarios que hemos incorporado en buena parte. Francisco Javier Braña, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca, nos ha facilitado algunos datos sobre fraude fiscal que hemos aprovechado. También Jordi Arcarons, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, nos ha aportado su opinión cuando hemos consultado algún aspecto técnico. Evidentemente, la responsabilidad del resultado es únicamente de los dos autores de este artículo.


Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012). Julie Wark es autora del Manifiesto de derechos humanos (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.

Traducción para www.sinpermiso.info:
Anna Maria Garriga y Txema Sánchez


sábado, 29 de agosto de 2015

ELECCIONES DE OCTUBRE | Embarran la campaña ante la falta de votos – Miradas al Sur




Las campañas electorales, en realidad, ni son lo que muestran ni se preocupan con cumplir con parámetros dignos de algún código de ética o convivencia. A eso debe agregarse que, desde 1983 en adelante, aquellas tradiciones de compromiso, participación, “tiza y carbón”, movilización y organización, al menos parcialmente, fueron reemplazadas por la gerenciación de las actividades, los asesoramientos de imagen y la inclusión de grandes empresas de publicidad que diseñan a pedido de cada fuerza.
Después de los resultados del domingo 9 de agosto, transformados en una competencia entre candidatos y en lo que la prensa instaló como la “gran encuesta nacional”, los caminos se bifurcaron. El Frente para la Victoria, con la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini, se entusiasmó con los resultados; estuvieron dentro de lo previsto y constituyen, a su criterio, la plataforma de lanzamiento de la búsqueda de los votos necesarios para un triunfo en primera vuelta.
Sus máximos candidatos aceitan la organización de sus dispositivos, basados en el trabajo de su propia fuerza y ya listo el diagrama de los puntos sobre los que deben apoyar la palanca de la tracción de nuevos votos que se sumen a los ya acumulados. Provincia de Buenos Aires, Capital y Córdoba, junto a Santa Fe y Mendoza son los sitios pintados sobre sus mapas sobre los que se van pinchando más banderitas, relacionadas con actos, presentaciones y, sobre todo, con el esfuerzo de la militancia de las organizaciones con más músculo territorial.
Por el contrario, la certeza de que la propuesta bicéfala de la oposición garantiza la victoria de Scioli y los deja sin posibilidades de reemplazar a Cristina Fernández, los grupos más concentrados de la economía y los medios de comunicación, con el empuje soterrado, y no tanto, del macrismo, decidieron presionar para que Sergio Massa baje su candidatura, al igual que María Eugenia Vidal, a pesar de los votos con los que sorprendió en la provincia más importante del país. La réplica no se hizo esperar, Felipe Solá, que decidió reinstalarse en el escenario a pesar de la desventaja de sus votos con relación a “la linda” del PRO y del FpV, dijo: “Campaña sucia” y fue una campana de largada.

Los balcones de Cristina

Cuando la mugre encharcaba el escenario, con el manejo del tema de las inundaciones, las agendas de los diarios de mayor peso informativo y hasta el cadáver de un joven jujeño, la Presidente les habló a todos, salió al balcón y no usó ninguna elipsis.
Estampó la frase: “No hay una campaña contra Daniel Scioli, hay una campaña contra el FpV, que empezó en 2011 cuando triunfamos en las PASO” y entró en tema al calificar de “obscenidad” al “disfrazarse de día de lluvia e ir al barrio a juntarse con los pobres”.
El pueblo sabe votar, podrá tomar las frases presidenciales como una didáctica de la realidad o las rechazará por incorrectas; la propia Presidenta hizo un ejercicio de análisis de los dichos y acciones en tiempos de campaña, al señalar que cualquier gesto puede ser visto como una “sobreactuación y una miserabilidad de nosotros”.

La percepción popular

La pregunta que habría que hacerse, cuando restan más de dos meses hasta las elecciones, es si las persistentes, invasivas campañas de enchastre, lanzadas por los medios hegemónicos y las llamadas redes sociales contra los candidatos del oficialismo, pueden cambiar el resultado electoral. No inciden en la capacidad de indignación de los ciudadanos: todos saben que son nubes de humo, nauseabundo, eso sí.
Porque, además, los índices de percepción económica dejan a las claras no sólo que los argentinos están contentos porque viven mejor –claro, dirá usted, no es difícil vivir mejor que en 2001–, sino que son conscientes de cuál es el camino a seguir. Los muestreos universitarios señalan que la confianza sobre el futuro, que mucho tiene que ver con los planes (y no sólo sueños) de cualquier ciudadana o ciudadano a cambiar de refrigerador o de auto el año que viene.
Las campañas que pasaron ya demostraron que no cambian la percepción electoral de la ciudadanía –Carrió, Lanata y Bulrich incluidos–, ¿y las que vendrán? Porque si pudieran esbozar siquiera una idea, una propuesta –sería mucho pedir un proyecto– no perderían tiempo en dedicarse a embarrar a otros. No se enteraron de que la Patria es el otro.
Hace tiempo ya que están en campaña de destrucción total de la imagen de la Presidenta, pero la realidad es que no les fue muy bien. Dinero mal invertido, seguramente.
La caída de las ventas de los principales diarios –guionistas de la oposición–, por un lado, y la elevada credibilidad y popularidad de Cristina Fernández de Kirchner –acosada ella, su familia y su gobierno en campañas sucias desde hace muchos años–, por otro, son pruebas de que el pueblo tiene una cierta idea de qué se trata.
La cancha y la agenda la sigue marcando “ella”, “negra”, “yegua”, “montonera”… La señora presidenta de los 40 millones de argentinas y argentinos. Por suerte.

Completamos el informe con este interesante reportaje al politólogo Andrés Malamud






viernes, 28 de agosto de 2015

Maestros del Blues Jimmy Burns






Jimmy Burns nació en Dublin, Mississippi, EE.UU, el 27 de Febrero de 1943 aunque la parte más jugosa de su carrera musical la transitó en Chicago. Fue criado en una plantación de algodón, y es allí en donde aprendió a tocar la guitarra. Era el menor de once hermanos de una familia extremadamente religiosa. Es en las Iglesias en donde ingresa vía su gusto por el Gospel a hacerse devoto amante del blues. A los doce años, junto a su familia se traslada a Chicago como dijimos, comenzando a los 16 su efectiva carrera musical hasta nuestros días…

jueves, 27 de agosto de 2015

CHANTAJE CONTRA SYRIZA




¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?
Oskar Lafontaine


Muchas personas en Europa recibieron la elección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, después de semanas de agotadoras negociaciones firmó el dictado de recortes, la decepción fue asimismo muy grande. Sería injusto y arrogante señalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor sería reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qué condiciones es posible en Europa hoy hacer una política democrática y social, es decir, de izquierdas.
Hemos aprendido una cosa: Mientras el supuestamente independiente y apolítico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, una política que se oriente hacia principios democráticos y sociales será imposible. El exbanquero de inversión Mario Draghi no es ni independiente ni apolítico. Él trabajaba para Goldman Sachs, en el momento en que ese banco de Wall Street ayudó a Grecia a falsear los balances de su contabilidad. Así fue como se hizo posible la entrada de Grecia en el euro.
En los meses pasados muchos artículos de opinión se han ocupado de la pregunta de si el dracma debería ser introducido de nuevo. No sirve para nada y es una base errónea reducir el debate a esta pregunta. No solo en Grecia, sino en todo el sur de Europa el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas.
La vuelta al sistema monetario europeo
La pregunta, por todo ello, no puede ser para nosotros: “¿dracma o euro?”, sino que la izquierda debe decidir, si a pesar del desarrollo social catastrófico se sitúa a favor de una permanencia en el euro, o por el contrario se pronuncia en favor de una reconversión escalonada hacia un sistema monetario europeo más flexible. Yo estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcción beneficie a todos los países que formen parte del mismo.
El sistema monetario europeo funcionó durante muchos años no sin dificultades, pero mejor que la moneda única. A pesar de las tensiones inevitables posibilitó una y otra vez compromisos, que ayudaron a compensar los diferentes desarrollos económicos. Y ello porque los bancos centrales de los países miembros estaban obligados –por desgracia solamente por un corto periodo de tiempo– a estabilizar los cursos de cambio de los socios del sistema monetario europeo. Dentro del euro solamente los trabajadores y pensionistas españoles, griegos o irlandeses cargan el peso de la devaluación interna mediante la bajada de salarios, los recortes de pensiones y las subidas de impuestos.
El sistema monetario europeo requería, y de eso se trata, al contrario que el euro, del progresivo trabajo conjunto de los pueblos de Europa. A través de revaluaciones y devaluaciones regulares se evitó una desnivelación de las economías europeas demasiado fuerte. Bien es verdad que la dominancia del Banco Federal Alemán fue un gran problema, pero uno mucho mas pequeño que la tutela actual de los europeos por la economía alemana y el gobierno de Merkel, Schäuble y Gabriel. Es cuestión de tiempo hasta que, por ejemplo, Italia reconozca un gobierno que no pueda soportar mas la lenta pero firme desindustrialización de su país.
Es necesario descentralizar
En este sentido exite, en especial entre la izquierda alemana, un fallo de pensamiento estructural que se ha vuelto claro y que está virando el debate sobre el futuro de Europa en la dirección equivocada. Cada una de las exigencias sobre una reversión de las competencias de Europa a la esfera nacional son difamadas como nacionalistas u hostiles a Europa. Los conglomerados mediáticos que están defendiendo los intereses de las grandes empresas alemanas y los bancos tocan la música de acompañamiento correspondiente. Y buena parte de la izquierda cae en la trampa.
Que el traspaso de competencias a la esfera internacional abre el camino al neoliberalismo es algo que mostró una de los estilitas de esta ideología, Friedrich August von Hayek, en un artículo de principios de 1976. De ahí que la Europa del mercado libre y del tráfico incontrolado de capitales no será nunca un proyecto de izquierdas.
Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir mas competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del estado social de derecho. A esta conclusión deberíamos haber llegado antes, y lo digo haciendo autocrítica, pues yo mismo como europeo convencido, defendí durante mucho tiempo la política de transmisión de tareas a nivel europeo.
Y es lamentable que el influyente filósofo alemán Jürgen Habermas y muchos políticos y economistas, que toman parte en esta discusión, sigan aferrándose a ese camino a pesar de que cada año resulta mas evidente que lleva al error y que enfrenta a los pueblos europeos entre sí. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana.
Democracia y descentralización se requieren mutuamente. Cuanto mayor sea la unión será más opaca, más lejana y menos controlable también. El principio de subsidiariedad es y permanece como la piedra angular de cualquier orden de sociedad democrática. Lo que en el nivel más bajo, a nivel de municpio, es posible regular debe ser regulado ahí, y en el nivel regional o de países, en el nivel de los estados nacionales, a nivel de la UE o de las Naciones Unidas debe funcionar el mismo principio. En el nivel más alto debe transmitirse solamente lo que pueda verdaderamente ser regulado mejor allí.
Ejemplos de transferencias erróneas hay a montones. No necesitamos casinos que funcionen a nivel global, sino cajas de ahorros, que aun puedan ser controladas. Para necesidades financieras mayores bastan largos años de bancos nacionales que sean regulados estrictamente en sus comienzos. No necesitamos gigantes de la energía que actúen en toda Europa con grandes centrales y redes eléctricas, sino centrales municipales que funcionen con energías renovables y con capacidades locales de almacenamiento.
Los bancos nacionales de moneda se vieron bajo una presión tal que se abrieron las puertas a los flujos de capital desregulados y a la especulación mundial. Los bancos de monedas deberían hacer de nuevo, aquello para lo que fueron fundados un día: financiar a los estados.
La transición a un sistema monetario europeo renovado debe llevarse a cabo paso a paso. Para reintroducir el dracma por ejemplo –ello sería un primer paso en dicha dirección– el BCE debería apoyar el curso de dicha moneda. Tal vez el gobierno griego debería haber requerido a Schäuble que concretase su salida definida de Grecia de la Eurozona. Él prometió una reestructuración de las deudas y un apoyo humano, técnico y que favoreciese el crecimiento.
Desarrollar un plan B
Si esta oferta se toma en serio y el apoyo monetario del BCE estuviese garantizado, entonces cualquier escenario terrorífico, de los que los defensores del euro diseñaron en contra de la reintroducción del dracma, sería privado de su base. Grecia tendría entonces, como Dinamarca con la corona, la oportunidad de participar en el mecanismo de cambio de curso monetario. Es sorprendente en qué medida economistas de renombre internacional y expertos en moneda del esprectro conservador y liberal defienden la salida de Grecia del sistema del euro.
El valiente ministro de finanzas griego Yanis Varufakis, que lo tenía difícil con sus colegas ministros de finanzas europeos por eso mismo, porque él de hecho comprende algo de economía política, había diseñado un escenario para la introducción del dracma. Él quería tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero, es decir, hiciese uso de la “opción nuclear” como se le llama en los círculos financieros. Y efectivamente el exbanquero de inversión ha hecho uso de dicha arma. Junto a Schäuble, él es el verdadero chico malo de la Eurozona. Justo después de que el gobierno de Syriza tomase posesión en Atenas, el Banco Central Europeo utilizó los mecanismos de tortura para hacer arrodillarse a Tsipras.
La izquierda europea debe ahora desarrollar un plan B para el caso de que un partido en uno de los miembros europeos se vea en una situación parecida. El código europeo debe ser reconstruido de tal forma que se le quite el poder al Banco Central (que no está legitimado democráticamente) de anular la democracia a golpe de botón. La introducción escalonada de un nuevo sistema monetario europeo allanaría para ello el camino. También la izquierda alemana debe desenmascarar el mantra de Merkel según el cual “si muere el euro, entonces muere Europa”. El euro se ha convertido en un instrumento de dominación económica de la economía alemana y del gobierno alemán en Europa. Una izquierda que quiera una Europa democrática y social, debe cambiar su política europea y escoger nuevos caminos.

Oskar Lafontaine fue entre 2007 y 2010 presidente de Die Linke, el Partido de La Izquierda alemán.