EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

jueves, 3 de diciembre de 2015

La "buena derecha" no es tan tonta como para ponerse a todo el mundo en contra




La derecha buena
FRANCISCO BALAZS para miradas al sur

Entre los logros de la arquitectura comunicacional de Mauricio Macri hay que destacar el que sobrevuela desde tiempo atrás pero con más énfasis luego del ajustado triunfo de Cambiemos el domingo pasado. Éste se basa en varias argumentaciones que radican en pretender sostener, entre otros puntos, que la derecha actual es diferente a las expresiones conocidas en el pasado. Que evolucionó y logró comprender que luego de doce años de avances sociales y económicos, de recuperar a los sectores estratégicos para el desarrollo nacional, como el caso de YPF, la moderna derecha no retrocederá a esquemas privatistas, y mucho menos que aplicará medidas de carácter antipopular. “No son tan tontos como para ponerse a todo el mundo en contra.”
La propuesta de esta nueva versión de una derecha buena se apoya en dos ejes. El primero, destinado a cuestiones de índole social, se presenta revestido como socialdemócrata, en donde las conquistas y derechos en materia de asistencia social, salud y educación serán preservadas bajo una suerte de un Estado de minibienestar.
La otra pata es la destinada al desarrollo. Como es sabido, desde hace muchos años Mauricio Macri destaca la figura de Arturo Frondizi (no en vano andan diciendo que el billete de quinientos pesos que lanzarían sería con su cara). Macri dice admirar al ex presidente que durante los años de proscripción pactó y luego traicionó al peronismo, el del Plan Larkin, el de la represión del Conintes, el de los contratos petroleros con las empresas multinacionales, el Frondizi que tuvo de ministro de Economía a Álvaro Alsogaray para que tras un clásico ajuste a los salarios, alentara a la población a que había que “pasar el invierno”.
El macrismo rescata a Frondizi en la definición desarrollista que encierra aspectos referidos a qué tipo de tratamiento se les otorgan a las inversiones extranjeras directas, aquellas por las que el liberalismo desespera y reza porque lleguen al país como maná del cielo.
Van algunos de los latiguillos PRO-Cambiemos de la buena derecha que gobernará el país a partir del 10 de diciembre:
Que la derecha aprendió que no puede llevarse todo por delante. Que la derecha ahora es más inteligente y que sabrá entender que no hay lugar para avasallar las conquistas sociales. Que mantendrá las políticas asistenciales para la niñez, las nuevas jubilaciones, subsidios a estudiantes y planes de viviendas. Que esto no es el retorno del neoliberalismo de los ’90 porque aprendieron de sus propios errores. Que no reprimirá la protesta social porque eso los llevaría a una escalada que pondría en riesgo la gobernabilidad. Que el endeudamiento externo será al solo efecto de poner en marcha obras de infraestructura y no para financiar la remesa de utilidades de las multinacionales, la fuga de capitales, y la compra de dólares para atesoramiento.

Corresponde lo del escorpión y la rana. Está en la naturaleza de la derecha gobernar como lo han hecho siempre. El resto es cuestión de formas y tonos. Aquello que dicen en otros casos por lo que el 51,4% votó por el Cambio.



1 comentario:

  1. ¿Una derecha moderna, que aprendió de sus errores y que es “buena”?

    ¿Buena para quién?
    ¿Cuáles son esos errores que cometió y de los que, parece, ha aprendido?

    Me temo que la respuesta a ambas preguntas nos diría que, por más que la mona se vista de seda, mona queda… ☺☺☺.

    Un abrazo,
    Esther

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