EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

domingo, 9 de agosto de 2015

Usted que es de Guisasola... ¿Los conoció al Petiso Calvo y al Loco Calvo?



LOS CALVO de GUISASOLA.. HISTORIAS OCULTAS DE EL PERDIDO  en donde el peronismo siempre está presente, aunque les pese...


Escribe: Vicente José Calvo, hijo de El Loco Calvo, nieto del Petiso Calvo, herrero, vecino que donó el predio en donde se levanta la Unidad Sanitaria Intendente DR. Pedro Juan Testani, otro peronista tan peronista como él...
Tristemente el viejo José Calvo, herrero y trabajador, no figura en las reseñas sobre la historia de nuestra Unidad Sanitaria... Es tiempo de que sea llamado a participar de ellas...


Soy nieto e hijo de Guisasolenses. Mi abuelo donó la manzana donde esta la salita de primeros auxilios. En la década del 60 el abuelo tenía en ese lugar, la herrería más moderna de la zona. Luego sus hijos se fueron del pueblo y la cerró. Cuando se quedó solo donó toda la manzana a la municipalidad para que se haga la salita, donde lo cuidaron hasta que se murió.

Mi abuelo José CALVO. Mi viejo José María y yo José CALVO. MI VIEJO UN PERONISTA QUE MURIO EN EL AÑO 1970, ESPERANDO QUE REGRESARA PERON.

A mi viejo le decían el Loco CALVO. Esto escribí de él:

En esta sociedad de "apariencias" nadie puede acordarse de aquel albañil apodado el "Loco", de apellido Calvo, que había nacido allá en “El Perdido”, un pequeño pueblo de campo que muy poca gente sabe dónde está, porque, ¿a quién en el mundo le interesa y para qué puede servir saber dónde está “El Perdido”?. Por ser su hijo mayor y tener su vulgar nombre, José, recuerdo siempre su historia. Una historia simple y predecible a más no poder, comparable a la de millones de albañiles como él, que nacieron en la pobreza y que probablemente morirán así.
Lo que más admiraba de él eran sus manos, grandes y callosas. Con esas manos, construyó infinidad de casas en la costa, siendo ayudado solamente por una vieja bicicleta, en la que llevaba, por las calles enlomadas, de una obra a la otra, baldes, cucharas de albañil y hasta tablones y caballetes. A esas manos, yo las llamaba “de piedra” porque se parecían a sus zapatos, que estaban siempre duros y pesados por pisar tanto cemento. Con esas manos secas y rústicas, también "tocaba" el bandoneón, por las tardecitas, en la rambla de Monte Hermoso, alegrando mi alma de niño. El "Loco Calvo", no resistió, finalmente, siendo muy joven, se cayó de la cornisa de este mundo de hipocresía donde gobiernan los "cuerdos"...

Mi viejo falleció en una obra en construcción en Monte Hermoso. Mi vieja quedó sola con siete hijos menores para criar, sin subsidios ni obra social, yo entraba en la adolescencia y Laura, la más chica estaba en su vientre.

Te deseo mucha suerte en lo que hacés: Guisasola es un pueblo solidario, no es así Dorrego, donde les va a costar ganar con el peronismo. Ojalá se dé mañana.

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