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martes, 11 de noviembre de 2014

PARA QUE NO QUEDEN DUDAS Y NO SE ARGUMENTEN BANALES DISTRACCIONES. Oscar Vicente ex Ceo de Pérez Companc, es el funcionario elegido por Sergio Massa para reprivatizar YPF en caso de ser gobierno


Massa haciendo campaña en el Club del Petróleo



¿Quién es Oscar Vicente, el candidato de Massa para la presidencia de YPF?

Autor  Ignacio Sabbatella



El pasado martes 28 de octubre el diputado por el Frente Renovador y precandidato presidencial, Sergio Massa, anunció que en caso de ganar las elecciones de octubre de 2015 le ofrecerá el cargo de presidente de YPF al ex CEO de Pérez Companc. El momento del anuncio no fue casual: coincidió cuando el Congreso Nacional se aprestaba a sancionar una nueva ley de hidrocarburos. El lugar en el que lo hizo tampoco: el Club del Petróleo, donde la dirigencia empresarial del sector petrolero concurre a almorzar y de paso a hacer negocios y lobby.


La novedad fue seguida de una ola de aplausos de parte de los comensales, según relatan las crónicas del hecho. ¿Por qué tanta algarabía? ¿Quién es el nominado para ocupar la principal empresa del país cuyo control recuperó el Estado en 2012?

Oscar Vicente es un ingeniero mecánico, nacido en 1938, con posgrado en ingeniería de explotación de petróleo. Su trayectoria en el sector comenzó en 1966 cuando ingresó al área de operaciones de perforación, terminación y reparación de pozos de YPF, pero su carrera la haría fundamentalmente en la empresa Pérez Companc a la cual se incorporó en 1970. Allí pasaría de ocupar el puesto de Superintendente de Operaciones de Campo a Gerente General en 1978, Vicepresidente en 1982, CEO en 1997 y vicepresidente del Directorio en 2001. Luego que Pérez Companc vendiera sus activos energéticos a Petrobras en 2003, se desempeñó como Director de Petrobras Energía y de Petrobras Participaciones hasta abril de 2006. Posteriormente, mantuvo el cargo de Vicepresidente Ejecutivo de Petrolera Entre Lomas S.A., que hasta 2003 se denominaba Petrolera Pérez Companc S.A. y que actualmente controla accionariamente Petrobras Argentina.



En 2013, Petrolera Entre Lomas explicaba apenas el 2,3% del mercado de petróleo y el 1% del mercado de gas natural. Su principal concesión es el área Entre Lomas, fruto de un contrato de explotación que YPF firmara en 1968 -durante la dictadura de Onganía- con el Joint Venture formado por Compañía Naviera Pérez Companc, la estadounidense Apco Oil Corporation y Petrolera Pérez Companc S.A. En 1991 ese contrato se convirtió en concesión de explotación en el marco de la reforma petrolera del menemismo. En 2007, bajo su denominación actual, Petrolera Entre Lomas adquirió además las concesiones de las áreas Agua Amarga y Bajada del Palo, siempre dentro de la Cuenca Neuquina .


Evidentemente, la envergadura de la empresa Entre Lomas es reducida respecto a otras empresas que operan en el país, por lo que existe un abismo entre conducir a la misma y conducir a un gigante como YPF. Pero la elección de Massa no se ajusta a ese criterio, sino que contiene un mensaje claramente filosófico-político. Es más, según los trascendidos periodísticos, no es la primera vez que se postula a Vicente para ocupar el cargo de presidente de YPF. Se lo mencionó en dos ocasiones anteriores como candidato: durante el proceso de privatización a principios de los noventa -pero quedó en manos de José Estenssoro- y tras el fallecimiento de Estenssoro en un accidente aéreo en 1995 (finalmente fue nombrado Nells León).



Alfonsinismo


Ahora bien, llegado a este punto cabe preguntarse: ¿cuál ha sido la trayectoria de Oscar Vicente y a qué intereses representó? Más allá de los cargos ocupados, Vicente ha sido un influyente directivo de la industria petrolera nacional durante los últimos 25 años, por lo menos. En primer lugar, como personificación de los intereses de Pecom Energía, la división energética del Grupo Pérez Companc (lugar que por distintas razones no quiso ocupar su presidente, Gregorio Pérez Companc) y, en segundo lugar, como personificación de los intereses de buena parte de las compañías petroleras radicadas en el país. No por nada fue durante años máximo representante de la Cámara de Empresas Petroleras Argentinas (CEPA), la cual agrupaba en la década del 80 a las contratistas de YPF. En el marco de la política desregulatoria y privatizadora insinuada en el último tramo del gobierno de Raúl Alfonsín y finalmente aplicada durante el gobierno de Carlos Menem, la CEPA presionó corporativamente para obtener algunas áreas centrales administradas por YPF, lograr la conversión de los contratos en concesiones y la libre disponibilidad del crudo extraído. Precisamente, Vicente fue la cara visible de ese lobby.



Menemismo


En el marco del Plan Argentina lanzado por el menemismo, afirmaba Vicente: "Hemos sostenido desde el principio que el "Plan Houston" debe seguir adelante, volver a licitar todas las áreas y mantenerlas permanentemente en oferta. Si fue importante la apertura petrolera llevada a cabo por el gobierno anterior, mucho más importante fue que el actual gobierno, de distinto signo político, y que anteriormente estaba en la oposición, diera continuidad a esa política. Yo no creí que esto pudiera suceder, por ahora estoy convencido y también considero que es muy importante para nuestra imagen en el exterior. La gente realmente cree cuando se hacen las cosas y haber firmado más de 30 contratos en solamente tres meses por el Presidente Menem es importante y una buena señal" (Petrotecnia, septiembre de 1990). Dado que la reforma menemista del sector de hidrocarburos cumplió con todos los objetivos perseguidos por la CEPA, Vicente no dudó en calificarla como "posiblemente el mayor logro obtenido por la política económica implementada por el actual gobierno" (Petrotecnia, agosto de 1992: 28).

Pero la armonía entre el capital petrolero y el menemismo se resquebrajó a mediados de los noventa cuando legisladores oficialistas intentaron discutir una nueva ley de hidrocarburos. La iniciativa llegó a tener dictamen favorable del Senado pero existían al menos tres puntos que generaron la resistencia corporativa, según una nota del Diario Clarín firmada por Marcelo Bonelli: la posibilidad de que se modifique el esquema impositivo, que se establezca un monitoreo sobre el precio de los combustibles y, sobre todo, que se implemente sobre el sector la ley de defensa de la competencia frente a la sospecha de concertación en el manejo de los precios. Tampoco se aceptaba que la ley fijara una "reserva" de crudo, que no podrían extraer las empresas de sus yacimientos, con el fin de evitar un eventual desabastecimiento (Bonelli, 1996). Tanto Vicente, en representación de la CEPA, como Nells León, presidente de YPF S.A. y representante de la Cámara de la Industria del Petróleo (CIP) en ese entonces, elevaron su protesta formal al Senado por lo que consideraban una ruptura de las reglas de juego y una amenaza a la seguridad jurídica. En ese sentido, trascendió una declaración de Vicente que había vertido en una reunión con otros empresarios: "Si se aprueba ese proyecto, se frustrará la política petrolera que permitió que la producción creciera en los últimos años el 70 por ciento" (Bonelli, 1996). La misma nota de Clarín da cuenta de la contra-amenaza de las petroleras: reducción de la inversión y freno de la producción. Finalmente, el proyecto no prosperó. Años más tarde, Rubén Maltoni, ex subsecretario de combustibles de la primera etapa del gobierno de Menem y por ese entonces asesor del bloque de senadores justicialistas, señaló al lobby petrolero como culpable de que se cayera aquel proyecto de ley en una entrevista concedida a Página 12. Maltoni aún defendía la desregulación petrolera y la privatización de YPF pero indicaba que sin una nueva ley de hidrocarburos la reforma había quedado a mitad de camino. El mercado quedó concentrado en un puñado de empresas por lo que el proyecto pretendía impedir los comportamientos monopólicos. Cuando la periodista le preguntó por qué no prosperó el proyecto, Maltoni respondió de manera tajante: "Por el fuerte lobby que hicieron las petroleras sobre el Congreso. En particular, Oscar Vicente, de Pérez Companc" (Candelaresi, 2000).



Duhalde


Durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde, Vicente repotenció su rol de lobbista. En el contexto de la crisis, se habían fijado retenciones a la exportación de crudo y derivados, con alícuotas del 20% y 5% respectivamente, pero generaron el rechazo tanto de las petroleras como de los gobiernos provinciales. En forma conjunta, Oscar Vicente y Alejandro Bulgheroni (presidente de PAE) llevaron al Congreso una iniciativa para sustituir las retenciones por un impuesto del 8% a la producción de petróleo y gas en boca de pozo. Los gobernadores nucleados en la Organización Federal de Estados Productores de Hidricarburos (OFEPHI) la tomaron como propia (Página 12, 7 de marzo de 2002). Con el impuesto propuesto, se generaría un recargo en los costos de producción en boca de pozo que se trasladaría al precio de venta del crudo a refinerías y la posibilidad que se trasladase a su vez hasta el precio final de los combustibles. De esa manera, los consumidores finales pasarían a solventar la mayor presión fiscal en medio de la crisis, mientras las petroleras podrían seguir exportando a precio internacional y las provincias no correrían más riesgos a la hora de recaudar sus respectivas regalías. Sin embargo, la iniciativa no prosperó.



También bajo el gobierno de Duhalde, Vicente lanzó su apoyo público para el nombramiento de un nuevo responsable en el área energética: "A las petroleras nos gustaría que el titular de la Secretaría de Energía fuese Alieto Guadagni" (Clarín, 17 de febrero de 2002). El Grupo que encabezaba tenía sus buenas razones para apoyar la designación de Guadagni teniendo en cuenta que Pérez Companc fue uno de los contratistas beneficiados con la renovación de los contratos durante su paso como Secretario de Energía de la dictadura de Bignone. Finalmente, Guadagni fue designado en febrero pero su gestión duró cinco meses, ya que, entre otras cosas, no alcanzaron sus esfuerzos para eliminar las retenciones.



Con todo, su papel de lobbista no se detuvo allí. En el medio de la crisis se convirtió en el primer presidente de la flamante Asociación Empresaria Argentina (AEA), organización patronal creada el 28 de mayo de 2002 que reemplazaba al disuelto Consejo Empresario Argentino (CEA). A los tradicionales grupos económicos locales se sumaban empresas de medios como el Grupo Clarín y La Nación, un banco extranjero -Banco de Boston-, Aldo Roggio, Paolo Rocca, el Grupo Quilmes, Repsol YPF, Enrique Pescarmona, Sebastián Bagó y María Amalia Lacroze de Fortabat. Esta organización buscaba que el Estado le brindara un seguro de cambio para afrontar sus deudas en dólares tras la megadevaluación. Sin embargo, el lobby conducido por Vicente fracasó y en agosto de ese año dejó su lugar al presidente de Arcor, Luis Pagani.



Kirchnerismo


Igualmente, no dejó de realizar declaraciones políticas más allá de la actividad hidrocarburífera. En calidad de Vicepresidente de Pecom Energía S.A. y presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH, ex CEPA) aprovechó la 2ª Jornada para Periodistas "Petróleo y Gas: los desafíos de la década", organizada por la Comisión de Relaciones Institucionales del Instituto Argentino deI Petróleo y Gas (IAPG) para lanzar una proclama política dirigida indirectamente al nuevo gobierno de Néstor Kirchner, bajo el eufemismo de la formulación de "algunas propuestas para la reconstrucción de la Nación y sus instituciones" (Petrotecnia, octubre de 2003: 9): Aplicar de inmediato una profunda reestructuración y regionalización de los poderes del Estado. Entender que el sector privado de la producción sea el protagonista del crecimiento industrial y comercial del país. Garantizar el respeto al derecho de propiedad y consagrar la seguridad jurídica, tanto para las personas físicas, las empresas y los distintos sectores sociales. Basar el sistema económico en la libertad de los precios y de mercados. Conformar en la Argentina una sociedad integrada y abierta al mundo. Fundamentar en la ética y en el respeto a las leyes las bases de la conducción de los negocios públicos y privados. Promover el diálogo y una mayor interacción entre los sectores públicos y el sector de la producción (empresas y trabajadores). La proclama de Vicente se resume en que el Estado sea un apéndice de la esfera privada, resguarde la propiedad y la seguridad jurídica (de las empresas, no de los consumidores), además de promover un sistema económico liberal.



Volviendo al sector energético específicamente, Vicente presionó públicamente en reiteradas oportunidades para que se descongelara el precio del gas. Si bien consideraba en un principio que era imposible trasladar a tarifas el impacto total de la devaluación, opinó que: "Por algo hay que empezar. Peor es no hacer nada. Si no hay ajuste tarifario del precio del gas en boca de pozo, en noviembre nadie va perforar pozos y el invierno que viene no habrá gas" (La Nación, 15 de agosto de 2002). Esas declaraciones iban en sintonía con las realizadas por otros empresarios petroleros que constituían una auténtica amenaza al abastecimiento interno.

Además de la tarea de lobby para eliminar las retenciones a las exportaciones de crudo y derivados y recomponer los altos márgenes de ganancia privada del negocio del gas, Vicente también expresó la necesidad de incentivar la exploración. Pero no exigió beneficios impositivos puntuales sino que en el II Foro Internacional de Energía celebrado en Costa Salguero reclamó directamente seguir el ejemplo del sector minero, cuyo marco regulatorio extremadamente liberal y privatista otorga una estabilidad fiscal de treinta años para las empresas mineras (Petrotecnia, octubre de 2005: 15).



Finalmente, en octubre de 2012 volvió a asumir la presidencia de la CEPH, desde la cual sigue siendo un referente del sector. El largo -aunque no exhaustivo- análisis de su trayectoria y de sus posicionamientos públicos nos facilita un mejor entendimiento de la política petrolera que sostiene Sergio Massa: desregulación y privatización. En otras palabras, el regreso al neoliberalismo energético prevaleciente en la década del noventa. Precisamente, la estrategia del neoliberalismo encarnada en la candidatura presidencial de Massa muestra entre sus primeras tácticas la colonización de YPF por parte de los representantes del establishment petrolero. ¿Y qué significa colonización de YPF? Colocar en su presidencia una figura que desde adentro comience a trabajar para la reprivatización de la empresa -algo así como lo hecho por Daniel Montamat en YPF Sociedad del Estado a fines de los ochenta y desde donde operó para su posterior privatización en 1992-. ¿La historia se repite? No. Es que el conservadurismo no ha sido derrotado aún.

2 comentarios:

  1. Menos mal que está galuccio a la cabeza de YPF, y aumentó solamente un 350% el precio de los combustibles desde su gestión.

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    1. Tenés razón Moscón. Lástima que cuando estaba más barato no había combustibles. Te acordás?. Tenés la opción de votar por Massa, te la reprivatiza y estás contento como en los 90.

      De todas maneras desde que el ingeniero Galuccio tomó el control de YPF, en 2012 la nafta pasó de $ 5 a $ 14,30 en 28 meses, esto es algo así como el 185%.. no sé de dónde sacás el 350%

      Repsol con alas: De qué sirve que salga barato algo que no hay.

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