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domingo, 2 de marzo de 2014

CUANDO LOS PATOS DISPARAN CONTRA LA ESCOPETA. Sobre el discurso de CRISTINA









por Jorge Giles para Miradas al Sur



Tenemos la convicción de que ayer se inició el lento pero seguro acople hacia una nueva etapa en la historia de los argentinos. Esta fase política durará apenas dos años. Nada en términos históricos; pero necesarios para consolidar el proyecto de país que inauguró Néstor Kirchner y suficientes para que el liderazgo político de Cristina Fernández de Kirchner traspase al próximo gobierno la posta de un país que se ha transformado para siempre. Los discursos presidenciales ante el Congreso de la Nación dejaron de ser un trámite administrativo institucional para convertirse en un faro cultural, desde aquel célebre discurso de Néstor al asumir la presidencia y siguiendo luego por cada mensaje de apertura parlamentaria brindados por Cristina.
“Vengo a proponerles un sueño.” ¿Se acuerdan?


A prepararse ahora, porque lo mejor está por venir. Esa pareciera la mejor síntesis del kirchnerismo. No hay ni hubo en estos años un llamado al ajuste contra el pueblo.
No hay ni hubo un adelanto de medidas dolorosas para el pueblo y gratificantes para los poderosos. Sólo se trata de vivir cada vez mejor. Aun en los errores y en las dudas y en los manotazos y en lo que quieran atribuirle de malo o incorrecto a este gobierno, no hubo camino descendente para los intereses de los sectores populares, sino todo lo contrario. Dicen que la medida de todas las cosas que nos proponemos en la vida, está en la huella de lo que forjamos antes. Y dicen que se llama memoria al ejercicio de saber conectar los pasos que ya hemos dado, previo a dar un nuevo salto o a seguir caminando nomás. Ese nuevo salto es el que anuncia Cristina en su mensaje. Allí está para leerlo y releerlo una y otra vez hasta que llegue el día. Y el otro. Y el otro. Hoy queremos fijar nuestro análisis en apenas cinco hitos, pero que son demostrativos de la historia que estamos construyendo entre todos los argentinos: El timón del Estado democrático en la cosa pública. La democracia participativa de los precios cuidados.


La vuelta masiva de los argentinos que se exiliaron con la gran crisis provocada por los gobiernos neoliberales de Menem y De la Rúa. La recuperación definitiva de YPF. El avance soberano en la Causa Malvinas. Hay muchísimos más temas, pero alcanza con estos para corporizar los conceptos que hoy queremos expresar. Sería un gravísimo error de apreciación naturalizar estos asuntos aquí enunciados, ya que nada nos vino desde el cielo. Y todo se puede perder si nos descuidamos. Para que nos entendamos mejor, empecemos por decir que los gobiernos anteriores al kirchnerismo asumían y sufrían las consecuencias de lo que se llamó categóricamente “democracia condicionada”. Los gobiernos hacían de patos y los poderes corporativos hacían lo que hicieron siempre: eran la cruel escopeta que disparaba contra esos pobres patos.
Esa situación es la que se empezó a revertir desde el primer día de gobierno de Néstor y con mayor profundidad con el gobierno de Cristina.


Aunque la balacera siga, hoy el Estado manda. A veces más, a veces menos, pero el Estado manda. Ya no son los mercados y sus poderes fácticos los dueños exclusivos del reparto de bienes. Se tendrá que admitir, quiérase o no, que por primera vez se puso en tela de juicio la hegemonía absoluta de las corporaciones económicas y sus medios masivos de comunicación y sus recetas globalizadoras. En esa puja estamos.




La tan proclamada “democracia participativa” ya no es un slogan de ocasión. Que miles o millones de ciudadanos ya no admitan dócilmente que los precios sean fijados a su antojo por los dueños de las mercancías, es una prueba de ello.
Que una reciente investigación demuestre la masiva vuelta de los argentinos que se fueron expulsados, es una clara demostración que la Argentina dejó de ser un país que excluye y expulsa ciudadanos para convertirse en esta década en un país que incluye y crea trabajo. La recuperación de YPF no es sólo un acto de profunda soberanía, sino una demostración de buen gobierno y mejor gestión. Un golpe de timón lo puede dar cualquiera, pero mantenerse a flote en medio de la tormenta mundial y revertir la curva de caída de una empresa de semejante porte a la de YPF para transformarla en una empresa exitosa a nivel mundial, es todo un ejemplo de gobernanza para el mundo.
Con un reciclado “¿Por qué no te callas?” los latinoamericanos de esta humilde barriada podríamos devolverle el guante a más de un monarca. Y todo en homenaje al digno comandante Hugo Chávez y su bravo pueblo venezolano. En este marco se explica la creación de una Secretaría de estado exclusivamente para entender en los asuntos relativos a la causa Malvinas. La designación de Daniel Filmus en ese ámbito de nuestra Cancillería, completa la ecuación lograda por este proceso político: Más Justicia social, Más Inclusión, Más Soberanía, Más Democracia. Y vaya la continuidad de la historia patria en el siguiente detalle: cuando asumió Luis Vernet la comandancia de las Islas Malvinas, en 1829, su proclama fue contra la depredación ambiental que estaban ejerciendo los buques extranjeros que usurpaban esa rica zona de nuestro Atlántico sur. Hoy, en pleno siglo XXI, la Argentina sigue reclamando el respeto a sus derechos soberanos y en favor de la paz y el ambiente. Proponemos, ya en el estribo, el sano ejercicio de comparar las últimas 10 aperturas del año parlamentario cotejando los discursos presidenciales de Néstor y Cristina. ¿Queda claro a través de los datos duros de la realidad socioeconómica por qué se dice con solvencia que ésta es una década ganada? Pero si lo mejor en materia de gobierno está por venir, lo mejor de lo mejor en esta historia es esa militancia juvenil llenando las calles y las plazas, recuperando el ejercicio de la práctica política para defender y profundizar la democracia. Por eso, cada vez que una bandera flamee sobre el cielo azul y una joven consigna despierte a nuestros amores donde quiera que estén, sonriamos pensando que esta vez, por fin, son los patos los que disparan contra la escopeta.







El perrito opositor y el patito feo kirchnerista

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