FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

viernes, 30 de noviembre de 2012


Oposición y Futuro






No nos puede extrañar la actitud de la oposición legislativa con relación a la iniciativa de repudio que fue presentada por la bancada kirchnerista a propósito de las denuncias penales efectuadas por el grupo Clarín en contra de periodistas catalogados como oficialistas. No hay retorno de semejante acto de sumisión. Ellos mismos se han colocado un bozal, nunca más podrán conjeturar sobre la libertad de prensa y cuestiones de similar tenor. La espada de Damocles estará presente incólume mientras conserven sus cargos y deberán soportar con sumo estoicismo cuanta andana de argumentos les tiren por la cabeza cuando estas temáticas se coloquen sobre la mesa de debate. Les han abierto las puertas a la intolerancia desandando en forma integral el tan mentado sendero republicano que hasta el hartazgo aseguran recorrer. Parte del poder legislativo ha cedido ante el poder corporativo, parte de los representantes del pueblo han decidido cruzar la línea hacia el oficialismo que representa el poder real, agachada miserable que no merece ningún tipo de consideración política futura. ¿Si estos tipos fueran mayoría, quién gobernaría el país?. La respuesta cae de maduro


Varias decenas de aspirantes a empleados del mes lucharán por el prime time de TN. Es probable que aquellos que votaron en contra cuenten con ventajas por sobre los que se retiraron o abstuvieron. Lo cierto es que nuevamente nuestra democracia ha dado un paso atrás conforme la defensa de los derechos individuales, obsequiándole un espacio de enorme representación a los intereses oligopólicos. Tranquilamente el día de mañana cualquier afectado puede antojadizamente y por encono personal acusar penalmente a Lanata o a Morales Solá por incitar a la violencia. ¿Cuál será la actitud de este grupete de quebrados? ¿Qué argumentos expondrán en sus considerandos? Creo que ambas preguntas se contestan tan fácilmente como la anterior. Le arrojarían el fardo al Gobierno sin pruritos, armarían conferencias de prensa, comisiones, y hasta volverían a reiterar la tesis “del muerto”.

Rendida ante las corporaciones la oposición está absolutamente persuadida que sin ellos no tendrán espacios mediáticos para exponer sus proyectos. Sabrá Dios quién les hizo creer tal cosa. La distribución de los sitios públicos es por ley, además ninguna señal de noticias va a desparecer, con el anexo de que varios proyectos periodísticos, hoy silentes, tendrán cabida en el espectro, de modo que pensar en ceñirse, en lugar de exonerar tan pesada carga,  constituye un evidente y alarmante confinamiento conceptual para luchar por el espacio político, tanto en la praxis como en el campo de la dialéctica. No casualmente son las mismas falencias que muestran en la política. Dilema que no puede exhibirse de otro modo debido a que son los mismos actores los que toman idénticas decisiones.

Los que con sinceridad y convencimiento político aspiramos por un esquema superador del actual modelo vemos cada vez más alejada la posibilidad de no contar con Cristina Fernández como cabeza de proyecto. Por fuera de la fragilidad operativa que se percibe en la oposición, dependiente y temerosa del poder corporativo, tampoco observamos dentro del oficialismo cuadros políticos con la suficiente talla para perfeccionar y profundizar lo realizado. Todos los nombres en danza se hallan muy alejados de poder captar ese voto kirchnerista puro que tanto mortifica con su existencia. De hecho muchos actores kirchneristas suelen tropezar con las musas mediáticas corporativas convencidos de ser las esperanzas blancas dentro del populismo. Massa, Scioli, y algún que otro Gobernador como Urribarri, Urtubey, Zamora o Capitanich, son gestores bien considerados, pero lejos están de responder a las aspiraciones de ese núcleo duro kirchnerista que no imagina al modelo sin Cristina como conductora natural. Dentro de este panorama emerge la figura de Sabbatella, ya inserto como parte unívoca del Proyecto. El ex Intendente de Morón es una figura que de aquí a tres años, militando dentro del movimiento, puede posicionarse como el ala progresista del partido, sector mucho más afín con el modelo vigente de lo que representan los antes mencionados.

La derecha y cierta progresía sueñan con aquello de que “muerto el perro se acabó la rabia”. La “intelligentzia” vernácula aspira que ante la imposibilidad de continuidad ejecutiva de nuestra líder se diluyan o cuando menos se atomicen los paradigmas políticos que la sociedad, mayoritariamente, ha aceptado y aprobado con absoluta contundencia. Por ahora nada dicen sobre cómo harán para que esa porción del pueblo haga borrón y cuenta nueva de sus dichas. No resulta fácil que los pueblos olviden aquellos momentos en los cuales fueron felices. No pudieron con el Yrigoyenismo, no pudieron con el Peronismo, no podrán con el Kirchnerismo. Los pueblos profundos, los marginados por la patria formal, suelen ser muy agradecidos con los que atendieron sus demandas; ser tenido en cuenta forma parte de una hermosa condición humana, experiencia inolvidable que sólo es posible valorar cuando el estado de ausencia, olvido y abandono resulta la norma y el estatus corriente. Más se estima al amor cuando éste decide licenciarnos. Pero volvamos a lo nuestro y dejemos que los poetas desentrañen los demonios del amor. Hace un tiempo, en pleno debate histórico-político con un apreciado vecino Guisasolense intercambiábamos opiniones con relación a la memoria de los pueblos. Hombre mayor, Peronista de Perón el hombre, estaba persuadido que el General aún era recordado con afecto por una gran porción de la población, no por bueno, sino porque todos los restantes fueron muy malos. No me atreví a contradecir su tesis porque la premisa estaba inspirada en dichos del propio General. Cuando terminamos la conversación y el hombre de Perón se retiro me quedé pensando que nadie ama por descarte, porque el peronismo no tiene adherentes, tiene amantes incondicionales y eso debe ser observado desde un prisma muy singular, no sólo a partir de lo estrictamente político sino también desde el campo de la sociología y acaso del humanismo. Sospecho que por fuera de modelos políticos superadores jamás la “mass media” dominante logrará que aquel período inclusivo sea olvidado. No sólo está la historia formal para ello, también juegan la partida las historias mínimas de las personas que lograron sentirse formar parte de un colectivo patrio a partir de aquel 17 de Octubre. Por eso no nos puede llamar a sorpresa que muchos “topos” levantan su nombre para ratificar determinados significantes peronistas; aun, y sin que se les mueva un pelo de vergüenza  la propia “mass media” que lo derrocó lo hace.
Creo no equivocarme al sospechar que lo mismo sucederá con el kirchnerismo. El presente período histórico es tan potente, tan concluyente, desde los afectos y los desafectos, que resulta imposible que no deje huella en el tamiz. Hay grosores que quedarán por siempre enredados en el tejido. Por eso me parece estéril la estrategia y el diseño político opositor. Más temprano que tarde, si desean acceder al poder, se verán necesitados de seducir a ese colectivo duro, politizado, confrontativo, excrutador, populista; no se atreverán a excluir a Néstor y a Cristina de la contemporaneidad. Todos, aún en franca disidencia, deberán reconocer y no dudo alzarán sus respetos críticos al proceso revolucionario desarrollado, una insurrección en paz, amplificadora de derechos, horizontal y democrática como nunca antes hemos vivido, un proyecto político y cultural que modificó una supuesta inercia que parecía inexorable.



Desde lo personal espero que la figura de Sabbatella crezca dentro del movimiento conforme a su compromiso militante, a su enorme capacidad como político y a su probada idoneidad como gestor administrativo de un municipio que por cantidad de habitantes es mucho más complejo que varias de las provincias cuyos Gobernadores aspiran por una posible bendición presidencial.




Gustavo Ariel Blázquez

Para que no fuera un miércoles cualquiera...



... de una primavera cualquiera, después de juntar alguna leñitas entre los montes a la vera de la ruta 3, leñitas que fueron prolijamente cortadas para que entren en el baúl del casi, casi, desvencijado gacel volví a mi casa y otra vez: para que no fuera un miércoles cualquiera de una... me puse a jugar al "Alumno Bonaerense" como cuando era pibe y tenía una radio instalada en el techo del gallinero de mi casa y los micrófonos eran palos con latitas de salsa en la punta o una linterna everready de tres elementos, entonces, tomé sus textos, aquellos que me enviara en 2007 y leí en voz alta y le juro que, muy pocos minutos después, me sentí viajando en el subte al lado de ese hombre de las 6 y cuarto de la tarde enamorándose imaginariamente. 


Luego pensé mucho hasta acordarme cuál fue la última carta que envié; más tarde, a mi también me dieron ganas de caminar hasta encontrar el sueño. Una hora pasadita de radio para un solo oyente: Manuel, mi hijo de 12 años, que nunca me dijo nada, pero bajó el volúmen del monitor del video juego. Se me ocurre que quiso enterarse también qué misterios y encantamientos habitan los interiores de los buzones.
Jugué a la radio, como cuando era pibe, y sus personajes me ayudaron mucho. Gracias por ello.



Autor
Gustavo Ariel Blázquez. Actor y Locutor, Conductor del ciclo radial Alumno Bonaerense, programa que se emitió por la señal local del Partido de Coronel Dorrego, AM 1470 La Dorrego. 
Además ... un entrañable amigo que las letras, la radio y el Pago me han regalado, acaso inmerecidamente... 
Gracias a vos, por tu enorme generosidad, por desperdiciar tu valioso tiempo con escritos que sólo fueron diseñados para ser olvidados....

jueves, 29 de noviembre de 2012


Caparrós y el Fachoprogresismo
una amarga experiencia...


Hace pocos días, acaso motivado por la melancolía, torpezas de la edad sospecho, visité la página de Internet de quién fuera uno de los principales referentes culturales de mi juventud. Hombre que descubrí casualmente, durante la década del ochenta, en el mejor programa televisivo del que tengo memoria. Martín Caparros junto a Jorge Dorio eran las caras visibles de un proyecto comunicacional innovador (aún lo sería) de la Fundación Plural titulado El Monitor Argentino. Cada entrega dominical, emitida bastante tarde por cierto, poseía entre sus segmentos: crítica literaria, números artísticos alternativos, musicales inéditos, recomendaciones varias, el esperado final de los Melli (Belloso-Dreizik) y una configuración artística que por sobre todas las cosas exponía un respeto hacia el televidente ciertamente inusual. Ambos conductores no sólo exhibían un lenguaje atildado y sumamente franco, además le adosaban al guión su personal estructura intelectual, valor agregado que enriquecía cada entrega semanal con un notable grado de distinción. Era un auténtico programa de culto, sin proponérselo, sin ufanarse por ello. A partir de entonces volcarme hacia las lecturas de las obras de Caparros conformó un segmento rutinario de mi vida. Poco a poco fui descubriendo y distinguiendo sus construcciones, fui advirtiendo sus entrelineas y comenzamos a coincidir con una visión del mundo que para nada nos conformaba.



Desde mi juventud suelo adquirir material literario por simpatías personales, por fuera del interés que siempre tuve por los clásicos. Seguramente y en estricto enfoque literario tal conducta resulta criticable, pero que va... por entonces yo al tipo lo apreciaba y algo debía hacer para que le fuera bien, sobre todo cuando de comienzos se trata. Hay artistas y obras que no necesitan de nuestra subjetividad sentimental, acaso apoyos adicionales. El horizonte de los universales no precisa de tamaña vulgaridad humanística. Por eso hay dolores que duelen más. Uno en su vida puede leer, siendo avezado lector, entre 8.000 y 10.000 textos. Convengamos que si de prioridades artísticas, ensayísticas y científicas se trata, dentro del campo de la literatura universal, tristemente debemos asumir que Martín todavía estaría esperando por su turno; amen que estemos convencidos de que los premios otorgados por aquellos que nos tienen contratados ostentan indiscutible validez. 

Hombre de izquierdas que no dejaba de escrutar a las izquierdas, comprendiendo por entonces que resultaba infantil exigirle a las derechas gobernantes reivindicaciones sociales que jamás incluirían en sus políticas. Que era necesaria la construcción de algo novedoso y alternativo a favor de concretar esas tan ansiadas demandas. Debo reconocer que textos como Valfierno, Contra el Cambio, Un Día en la Vida de Dios y La Voluntad me hicieron pasar excelentes momentos, aunque bueno es hacer notar que tengo una visión bastante crítica sobre su investigación en El Interior. Trabajo eminentemente antropológico en donde el autor se posicionaba como una suerte de espectador de un colectivo al cual no pertenece. Sosteniendo la idea de las muchas Argentinas, y no de la única, plagada de contradicciones, ignominias y diferencias.

Su página en el diario español El País me llamó mucho la atención. Siguiendo con la lógica de El Interior persiste en no arriesgarse, porque sospecho que para Caparros ser Argentino, ser Latinoamericano, es arriesgarse. El tipo no disfruta de su Patria, porque no la considera como tal. Para él su Patria lo será en tanto y en cuanto cumpla ciertas condiciones y apetencias. No ama sus quebrantos, no lucha desde adentro por modificar sus ignominias, no se siente hijo de ese padre imperfecto e injusto.

De su lista de artículos no he podido rescatar renglón alguno que justifique persistir en la idea de ser “Sudaca”, no encontré mención que lo aparte de la dicotomía civilización o barbarie, apuntando permanentemente en contra de una sociedad que según sus dichos se encuentra dominada por una cohorte de antropoides. Sus adherentes y comentaristas más fervorosos, curiosamente, son escribas que desprenden en sus textos cuantiosos kilos de pus sectaria, de modo que su mensaje evidentemente está encontrando un nicho del cual no creo que aquel joven Martín pueda sentir notables orgullos. Para Caparros todo lo que hacemos como colectivo social es estúpido: Defender la soberanía de las fuentes de energía, sostener en organismos internacionales las demandas sobre Malvinas, la Ley de Medios Audiovisuales, la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Tecnópolis, la AUH, el incremento en el presupuesto educativo, la integración regional, las políticas de DD.HH, la renegociación de la deuda, la baja en los índices de desocupación, los proyectos de inclusión encabezados por organizaciones sociales, haber estatizado los fondos de pensión, haber incorporado 2.5 millones de jubilados al sistema, tener el mayor salario de la región, el plan netbook, el sistema de vacunación gratuito y obligatorio, la creación de 5 millones de puestos de trabajo formal, el plan para la recuperación de científicos, el millar de escuelas inauguradas, la recuperación de la escuela técnica, la inauguración de universidades, el exponencial crecimiento del alumnado en el tercer nivel educativo, el Canal Encuentro, el INCAA, y centenares de obras y emprendimientos que permitieron desarrollar el presente y traumático proceso industrialista. Para Caparros todo lo antedicho no tiene validez en función de lo que aún está pendiente; incisos con los cuales estoy de acuerdo se deben resolver urgentemente pero que para nada empañan la enorme tarea realizada en función de dos incisos que prefiere soslayar: La crisis internacional y el punto de partida. (Momentos en los cuales se pavoneaba en el Parque Rivadavia del coqueto barrio de Caballito, pretendiendo hacer una revolución cacerolera y burguesa, junto con la actual estrella del Oligopolio. Tiempos en los cuales los Wichis y los Qom podían esperar ya que no eran prioridad en sus agendas)

Por supuesto que la política de transportes del Gobierno deja mucho que desear, al igual que la cuestión minera, le agregaría que se hace necesaria una reforma impositiva integral, cosa que él omite, y que se hace indispensable la contención social de la totalidad de la población para eliminar definitivamente la pobreza. Pero no es menos cierto que lo realizado hasta el momento es mucho más de lo esperado allá por el 2003. Sin embargo para el viejo progresista devenido en ciudadano europeo nada de lo realizado merece atención y respeto. En consonancia con sus seguidores fachoprogresistas, liberales y socialistas, adolece de soluciones, prefiere, por el momento, no develar los cómo y los para quién, no sea cosa de perder lectores.

Muy poco quedó de aquel joven intelectual de oscuras poleras que frente al televisor salía de los cánones establecidos para invitarnos a repensar lo pensado, a desesctructurar lo estructurado. Lo observo vencido, lo noto sin Patria, sin valor para luchar, un hombre que seguirá escribiendo a contracara de aquellos sueños que tuvo y que sólo se complace con acariciarle los oídos a las multitudinarias hordas de desmadrados que últimamente se han puesto a discutir desde las derechas las bases para un mundo peor.

En qué baúl, en qué placard, en cuál departamento de alquiler suburbano europeo dejaste olvidados los intentos, qué mujer se robo tus banderas. Vos sabés mejor que nadie, en política la perfección no existe y siempre se trata de intentarlo; permanentemente desde la crítica y el análisis vamos a hallar claroscuros que se deben atender, pero desechar lo realizado, mostrase desencantado por la felicidad de muchos “estúpidos” que preferís obviar, resulta tan inconducente como sospechoso. Alguna vez te escuché decir, ante el fracaso del socialismo formal que no existe “lugar en el mundo”. Lamentablemente te debo informar que mientras cumplamos con todos los requisitos para estar con vida debemos honrar dicho beneficio biológico del mejor modo posible, dejando de lado las absurdas inquisiciones y malicias con las que solemos cargar a los demás por obra y gracia de nuestros odios y fracasos.

Vivo en un pueblito de 1000 habitantes en el Partido de Coronel Dorrego. En el año 2005 llegaron el secundario tradicional y el secundario para adultos. Ya no hay que recorrer los 40 kilómetros hasta la ciudad cabecera para que el piberío se instruya. En el año 2009 llegó el Gas de red, y existe pleno empleo de la mano de tres empresas que invirtieron para desarrollar servicios agrícolas y para agregarle valor a la producción primaria. Hace poco llegaron a las entidades educativas e intermedias del pueblo el servicio de WI-FI, la Televisión Digital Abierta y las netbook para cada pibe; un laboratorio completo para el colegio completó el envío de Nación. Imposible describir la alegría de los chicos. Los vecinos se esmeran como nunca para hermosear los frentes y los interiores de sus casas, perciben que vale la pena; y casi todos poseen movilidad propia, aunque sea un cacharrito o una moto, la cuestión es de vez en cuando dominguear en las playas de Monte Hermoso, tomarse unos mates en las Sierra de la Ventana o hacer un asadito “de la costa” a la vera de la Cascada Cifuentes. Acá no existen arbolitos ni casa de cambio, no hay embotellamientos y la siesta sigue portando un valor cultural inexcrutable.

Aquí no Gobierna el kirchnerismo, te diría que si nos juntamos no llenamos un colectivo; el radicalismo está al frente del municipio desde siempre. Ni Nación, ni Provincia escatiman los aportes y existe, en el marco de la política distrital, lo mismo que tus enfervorizados escribas le critican al Gobierno Nacional: clientelismo, corruptelas, proveedores con preferencias, compras direcccionadas, presupuestos no cumplidos, partidas y subsidios con marcado sesgo político y demás cuestiones que hacen al irremediable formato argentino. Nos peleamos mucho por lo que falta, sobre todo en temas de salud, pero mucho más valoramos lo logrado. Aquí, en plena línea seca, CFK logró un 40% de las voluntades tanto en el 2007 como en el 2011 y el Intendente Radical (que no es K) Fabián Zorzano, un 44%. ¿Vos crees qué somos estúpidos?

Es probable que desde la Hispania justa y equitativa, poderosa y determinante, estas cuestiones no puedan visibilizarse y menos aún valorarse, pero se trata de la vida de las personas, esas mismas que mencionás pero que en realidad no cuentan como relato sentipensante en tus sesgados alegatos.

La presente no tuvo la intención de hacerte recapacitar, jamás osaría reprenderte, simplemente deseaba contarte que mientras vos estás muy cómodo voceando a cuenta y cargo de los profetas del odio existen otros horizontes, acaso otras contradicciones y quebrantos, otra forma de pelear la vida, otro modo de disfrutar la Patria.

Un saludo, prometo no molestar más, ni a vos, ni a tus actuales compañeros de ruta... Eso sí. No me gusta que te rías de nuestros dolores y nuestras perdidas. Menos aún que te mofes, cual conquistador, de nuestras más profundas emociones y creencias. No me gustaría descubrir, más allá de nuestros actuales desacuerdos, que te has transformado en una soberana porquería... 

miércoles, 28 de noviembre de 2012


Ser turro, garpa


Desde las ciencias sociales es mucho lo que se puede dilucidar a partir de nuestras preferencias cotidianas. Vivimos en una sociedad cuyo corte esencial no se da a partir de la ética, sino a partir de los intereses particulares, legítimos e ilegítimos, y en defensa de ellos, cuanto más turro y despiadado se es, más éxito se tendrá en el colectivo. La mentira, la falacia, el descrédito, la sospecha, se han transformado en la variable conceptual para el análisis de los fenómenos sociales, de modo que la veracidad no es el fondo y el contenido de los dilemas sino una simple atenuación, excusa conveniente para justificar nuestras propias percepciones. Acaso algo secundario, cuestión menor y casual con la cual nos podemos tropezar. Ser turro garpa, y bastante. No importa si nuestras conclusiones acuerdan con los sucesos reales, lo que interesa es exhibir capacidad de daño. Cuando uno comienza a conducirse por fuera de los carriles de la veracidad, más allá que ésta nos satisfaga o nos disguste, automáticamente estamos alejándonos de los caminos de la ética. Surge una pregunta: ¿Importa tal cuestión? Desde el discurso formal todo pareciera indicar que dicha conducta tiene relevancia debido a que se suele utilizar este quebranto humanístico como instancia de crítica, pero a poco de andar notamos que inmediatamente tales quebrantos suelen ser licenciados si es que afectan a camaradas de combate. La doble moral y la credibilidad son los vasos comunicantes para el éxito del turro, de modo que en tanto y en cuanto, como sociedad, decidamos colaborar con el diseño de dichos recorridos, el abyecto tendrá garantizado, con marcado éxito, su lugar en el mundo.
La ruta está construida por un sinnúmero de sofismas que le permiten al turro circular con absoluta comodidad sabiendo que su individualidad jamás tendrá que enfrentar la penosa experiencia de un vulgar control de alcoholemia. Veamos algunos de ellos.

-          Todo funcionario público es culpable debiendo demostrar lo contrario
-          Todo funcionario privado es inocente debiéndose respetar la presunción de inocencia
-          La corrupción estatal es un inciso a combatir a como de lugar
-          La corrupción privada es un inciso menor que no amerita investigación ni advertencia
-          El horizonte que adhiere al oficialismo (cualquiera sea) es un conjunto comprado
-          El horizonte que adhiere a intereses privados es un conjunto independiente
-          Un Gobierno democrático elegido mayoritariamente deviene necesariamente en un poder discrecional con tintes totalitarios a poco de permitirse ejecutar sus compromisos electorales preanunciados
-          Una corporación, con capacidad de lobby interno y externo, que se permite discutir la voluntad popular, que hace pingues negocios con dineros públicos (AFJP), que se apropió de empresas durante regímenes dictatoriales, que logró deshacerse de un Presidente democrático sopretexto que resultaba un escollo, que a fuerza de presiones (Cables) logró establecer un oligopolio abusivo y descomunal, deviene en un emprendimiento minusválido y débil el cual es necesario valorar como bien cultural
-          La publicidad estatal no debe ser fuente de equidad a favor de quienes no son incluidos en la torta de la publicidad privada por obvias cuestiones ideológicas y comerciales, variable que debe ser repartida según la lógica de esa misma torta
-          Las críticas a funcionarios públicos oficialistas son expresiones democráticas de disconformismo
-          Las críticas a opositores son la cabal muestra de la intolerancia
-          Europa debe ser nuestro faro y puntal cultural como formato social. Asuntos como la discriminación, la desocupación, la especulación, la explotación no son temas relevantes
-          Los fondos buitres son holdings de inversión que de buena fe laboran adquiriendo deuda a favor de la felicidad de los pueblos. Dicha bonomía nos obliga a honrar esas deudas
-          La búsqueda de justicia para los horrores del pasado son cuestiones teñidas de revanchismo que nada le aportan a la unión nacional
-          Macri no está visiblemente procesado por espionaje telefónico
-          El Estado no debe ser el motor de procesos productivos., y menos aún actor fundamental para el logro de la equidad. El Estado estorba y coarta la creatividad individual fomentado un colectivismo chavista que es necesario combatir

Estos tópicos más alguno que seguramente se mimetiza constituyen los cimientos intelectuales del turro para ejercer sus sentencias y demandas. Sería muy saludable discutir los incisos mencionados desde la política, pero se efectiviza desde la sospecha, el juicio taxativo que impone el prejuicio y el poder inquisidor que tiene un armado periodístico que se esfuerza por exponer tan sólo su capacidad de daño. Arquitectura del odio, formato que le posibilita al turro fenomenales dividendos individuales (no sólo económicos) usufructuando el hecho de que es la propia sociedad la que está dispuesta a pagar y rendirle honores a semejantes profetas.
El turro basa su fortuna profesional en la credibilidad y no en la veracidad. Todos los domingos por las noches observamos que lo cierto, lo real, es algo que no tiene importancia política ni dimensión argumental. De tanto mencionar a Hitler con el objeto de menoscabar a nuestra conductora me convencieron que debo utilizar aquel fenómeno histórico-político como ejemplo: podemos entonces afirmar, utilizando la misma lógica, que el pueblo alemán creyó en el Tercer Reich sin permitirse atender a las verdades que simultáneamente se estaban desarrollando en la coyuntura. El odio de raza, la humillación de los tratados de Versalles y la victimización como elementos movilizadores contribuyeron a convencer, a una gran porción de germanos (eruditos y no eruditos), que la veracidad (ghettos, persecuciones, etc)  resultó un inciso secundario y dependiente de la credibilidad. Por entonces, para el colectivo alemán Heidegger era creíble, Adorno, Benjamín y Horkheimer no.
Heidegger, como operador nacionalsocialista fue uno de los pensadores propagandísticos que más contribuyó para que la verdad no sea expuesta, apostando al iluminismo que proponía su credibilidad: “El estado de lo uno, la publicidad, el estado interpretado, la avidez de las novedades, las habladurías”... Todo esto ayudó notablemente a la caída de la República de Weimar.  José Pablo Feinmann se pregunta, en cada oportunidad que cita al creador de la teoría del Dazein (el ser ahí, el ser arrojado al mundo) si podía, con su enorme inteligencia, ignorar que Auschwitz se estaba gestando mucho tiempo antes de su concreta construcción. Pues los mencionados estructuralistas de la escuela de Frankfurt sí, sin embargo no fueron creíbles. A nadie le importó teorizar sobre el Iluminismo individualista y su característica fundacional: relacionarse con las cosas como el dictador con los hombres y menos aún que como razón instrumental era el que estaba gestando los futuros campos de exterminio.

Aclaración: No es mi intención colocar en un pie de igualdad intelectual a Heidegger con la bolsa de fuking. Aunque sospecho que dicho saco de odio sostiene en algún rincón de su putrefacta geografía alguna leve aspiración de serlo.


martes, 27 de noviembre de 2012


Realmente ¿El Grupo metió la Pata?



Durante el transcurso del día el periodismo opositor (siempre independiente, nunca militante) ha tratado de mostrar nobleza propia y a la vez morigerar la responsabilidad del grupo Clarín utilizando como argumento la inclusión de cierto maquillaje jurídico con relación a su presentación en contra de periodistas y funcionarios del jueves próximo pasado. Dentro de los debates mediáticos se trató de instalar una suerte de teoría de los dos demonios entendiendo que el oligopolio reaccionó intempestivamente a propósito de la intolerancia oficial. Resulta curioso como se pueden modificar los conceptos tan abruptamente, sin sonrojarse. El victimario, el inquisidor, el desestabilizador, quién permanentemente ataca la honra de las personas mediante operaciones, falacias y mentiras se transforma en víctima por obra y gracia de haber hallado un tero entre tantas gallinas. Vayamos por partes. ¿Alguien puede creer qué el grupo se mancó? Sostener esta idea haría pecar de cándido a quién la expusiera como línea argumental. La presente movida le ha servido para una lavativa general de sus soldados más notorios y a la vez ser considerado como un grupo que atiende a las erratas propias. Profundizar su estatus de víctima tras el sofisma de un error involuntario fue el escenario deseado, exhibiendo una faz humanitaria que a cualquier desprevenido le cabe aceptar de no tener en cuenta quienes son los actores de la obra.
En su editorial del día de la fecha María O´Donnell se tomó del retroceso del grupo para continuar con sus alegatos sesgados en contra de las políticas estatales ignorando cuál es el modelo de medios vigentes. Sigue desestimando que el poder real continúa descansando en poderosas  corporaciones, holdings capaces de tener frenada una ley emanada de la misma democracia desde hace tres años. Si la mencionada comunicadora, periodista opositora no alineada con el grupo, cayó en la celada, fácil es imaginarse el discurso monocorde del grupo. Obviamente, en ningún momento de su discurso mencionó las recurrentes ofensas en contra de las personas que desde las usinas oligopólicas vienen sufriendo los periodistas que simpatizan con el modelo. Responsabiliza con exclusividad al ejecutivo por la actual divisoria de aguas, sin atender que tal divisoria necesita de dos costas, dos orillas, dos líneas de pensamiento. Parece que el sol del crepúsculo le impide a O´Donnell observar que si hay un lado es porque existe otro lado, aunque ella considere tener la beata capacidad para caminar sobre las aguas. La reacción fronteriza de O´Donnell fue la respuesta que esperaba el grupo en función de su puesta en escena: “Somos autocríticos, racionales y democráticos, nosotros recapacitamos, escrutamos a nuestros jefes abiertamente, volvemos sobre nuestros pasos, reconocemos nuestras erratas”. Nada más falso.
Les propongo invertir la situación y que el Ejecutivo haya sido propulsor de la demanda. No tengo dudas que una nueva marcha del odio se hubiera gestado rápidamente acompañando las siempre omnipresentes declamaciones opositoras encabezadas por los empleados legislativos que la corporación tiene en el cuerpo colegiado.
Sospecho que el grupo ha logrado su cometido. Intentar mejorar socialmente su escatológica imagen despótica mostrándose conciliador, provocando un desaguisado inodoro, incoloro, insípido, muy sencillo de desactivar. Colgarse un disfraz de minusválido arrepentido de modo continuar desarrollando sus acostumbradas vilezas. No podemos ser ingenuos. Creer que el oligopolio metió la pata es no comprender la talla y catadura del adversario. En términos pugilísticos viene a mi memoria la pelea Castro-Jackson, subestimar al antagonista suele incluir riesgos terminales.


Castro-Jackson - vídeo de roberto corner
10 de diciembre de 1994




Maestros del Blues
James Marshall Hendrix (Jimi)





Hoy cumpliría 70 años
1942 – 27 de noviembre – 2012


“La historia de la vida es mas rápida que un abrir y cerrar de ojos, la historia del amor es hola y adiós. Hasta que uno se encuentra de nuevo”.


“Quiero hacer una música tan perfecta que se filtre a través del cuerpo y sea capaz de curar cualquier enfermedad”.



"El blues es fácil de tocar pero difícil de sentir"

lunes, 26 de noviembre de 2012


Los Medios Buitres
todos somos Sandra, Roberto, Javier, Nora,
Edgardo, Orlando, Víctor Hugo, Cynthia...



Apoltronados en sus cómodos sillones jurídicos, rodeados de una poderosa arquitectura leguleya y política, nuestros fondos buitres mediáticos y sus entusiastas fanáticos han decidido acabar con toda posibilidad de disonancia. No se conforman con mentir escandalosamente poniendo en duda la honradez y la dignidad de las personas, no se contentan con incumplir las leyes emanadas democráticamente de la república, ahora intentan colocar en el banquillo de los acusados a aquellos que sostienen visiones alternativas con respecto a nuestra contemporaneidad sopretexto de haber ejercido violencia dialéctica en el marco de sus análisis periodísticos. Sinceramente el argumento mueve a risa para aquellos que somos lectores, oyentes y televidentes cotidianos de los propios demandantes. “Vamos a perseguirlos, vamos llevarlos a juicio” rezaba un pancarta en la última marcha cacerolera...
Disciplinar es la tarea. Los oligopolios saben perfectamente que las demandas expuestas ante la justicia no les traerán a los denigrados consecuencias más allá de algún trastorno personal, pero el mensaje es contundente para el resto del horizonte periodístico. Sacar los pies del plato tiene un alto costo dentro del campo de la opinión publicada. Al igual que en el mundo financiero global, correrse de los paradigmas especulativos, tratar de incluir a las grandes masas marginadas, vivir con lo propio mediante extenuantes y complejos desarrollos industrialistas, desechar toda posibilidad de ingresar al mercado de capitales, redistribuir la riqueza, debe tener su costo. Griesa responde a dicha lógica, al igual que los juristas que presentaron demandas en nombre del grupo Clarín. No está solamente en juego la suerte del 7D, acaso esta fecha constituya un asunto menor dentro del dislate ocurrido este fin de semana. La intención es volver a los silencios convenientes. Mutismos muy oportunos cuando aquello de Papel Prensa, sordinas que no reparaban en los campos de exterminio, las torturas y las desapariciones. De eso se trata. Disciplinar con el dinero, alinear con el sigilo, potestad que siempre ostenta la sumisión y la dependencia como formato social.
La pregunta madre sobre en dónde descansa el poder real ha potenciado su significado, mientras esto ocurre la oposición política continúa sospechosamente conforme, silente, a la espera que los miserables obtengan la victoria final, y que por fin, dicha coyuntura les permita administrar lo poco que quede del Estado, ente pergeñado a gusto y placer de las corporaciones, fondos que en cuentagotas los licenciarán para que puedan, mediante sofismas y embustes, domesticar descaradamente los deseos del pueblo.



domingo, 25 de noviembre de 2012




Una Historia completamente absurda
Giovanni Papini


y Adagio en Mi bemol "Notturno" 
Franz Schubert

vídeo de KosteckiAdam

Hace ya cuatro días, mientras escribía con ligera irritación algunas de las páginas más falsas de mis "Memorias", oí que golpeaban levemente a la puerta, pero no me levanté ni respondí. El llamado era demasiado débil y no quiero saber nada con los tímidos. Al día siguiente, a la misma hora, oí llamar nuevamente y esta vez los golpes eran más fuertes y resueltos. Pero tampoco ese día quise abrir, porque en verdad no me gustan los que se corrigen demasiado pronto. Al otro día, siempre a la misma hora, se repitieron los golpes, ahora violentos, y antes de que pudiese levantarme vi que la puerta se abría y avanzaba hacia mí la mediocre persona de un hombre bastante joven, con el rostro un poco encendido y la cabeza cubierta de cabellos rojos y rizados, quien se inclinaba torpemente sin pronunciar palabra. Apenas descubrió una silla, se echó encima, y como yo había permanecido de pie, me indicó el sillón para que me sentara. Después de obedecerle; me pareció tener el derecho de preguntarle quién era y le rogué, con acento nada cortés, que me comunicara su nombre y  el motivo que lo había animado a invadir mi cuarto. Pero el hombre no se desconcertó y me hizo comprender bien pronto que deseaba seguir siendo lo que era hasta entonces para mí: un desconocido.

—El motivo que me trae a su casa  —prosiguió sonriendo— está dentro de mi valija y se lo haré conocer en seguida. Advertí, en efecto, que traía en la mano un sucio valijín de cuero amarillo con cierre de latón oxidado. Lo abrió de golpe y sacó de él un libro.

 —Este libro  —dijo poniéndome ante las narices
el grueso volumen encuadernado en  papel antiguo con grandes florones de bermejo orín— contiene una historia imaginaria que yo he creado, inventado, compuesto y copiado. Sólo he escrito esta historia en toda mi vida, y me permito creer que no le desagradará. Hasta ahora lo conocía únicamente por su fama y sólo hace unos pocos días una mujer que lo estima me ha dicho que usted es uno de los pocos hombres que saben no aterrarse de sí mismos y el único que ha tenido el coraje de aconsejar la muerte a muchos de nuestros semejantes. Por todo ello, he resuelto leerle esta historia mía, que narra la vida de un hombre fantástico al que acaecen las más singulares e insólitas aventuras. Cuando la haya escuchado, me dirá qué debo hacer. Si mi historia le agrada, me prometerá hacerme célebre en el plazo de un año; si no le gusta, me mataré dentro de dos días. Dígame si acepta esas condiciones para que pueda empezar.

Comprendí que no podía hacer otra cosa que persistir en la conducta pasiva que había observado hasta entonces  y le anuncié, con un gesto que no consiguió ser amable, que estaba dispuesto a escucharlo y a hacer todo lo que me pedía. El hombre comenzó la lectura. Las primeras palabras se me escaparon. A las que siguieron presté más atención. De pronto agucé el oído y sentí un pequeño escalofrío en la espalda. Dos o tres  minutos más tarde mi cara se ponía encarnada, mis piernas empezaban a moverse nerviosamente, y no pude menos de levantarme. El desconocido suspendió la lectura y me miró, interrogándome humildemente con todo el rostro. Yo también lo interrogaba con la mirada, pero estaba demasiado estupefacto para arrojarlo a la calle y le dije simplemente, como cualquier imbécil mundano: Continúe, se lo ruego.
La extraordinaria lectura prosiguió. Yo no podía quedarme quieto en el sillón. Los escalofríos me corrían no sólo por la espalda, sino por la cabeza y todo el cuerpo. Si hubiese visto mi cara en un espejo, quizá me habría echado a reír y todo habría pasado, porque probablemente se reflejaban en ella un abyecto temor y una incierta ferocidad. Traté por un momento de no escuchar las palabras del tranquilo lector, pero sólo conseguí turbarme más, y en consecuencia oí entera, palabra por palabra, pausa por pausa, la historia que el hombre leía con la cabeza rojiza inclinada sobre el bien encuadernado volumen. ¿Qué debía hacer, qué podía hacer yo en estas singularísimas circunstancias? ¿Apoderarme del libro, desgarrarlo, pisotearlo, echarlo al fuego? ¿Aferrar al maldito lector y echarlo del cuarto como a un fantasma inoportuno? Mas, ¿por qué debía hacer todo esto? Y, sin embargo, esa lectura me producía un fastidio indecible, una penosísima impresión de sueño absurdo y desagradable sin esperanza de despertar.
Al fin concluyó la lectura. No sé cuántas horas había durado, pero observé, a pesar de mi confusión, que el lector tenía la voz ronca y la frente húmeda de sudor. Cerró el libro y lo guardó en el valijín. Después me miró con ansiedad, pero sus ojos ya no eran tan ávidos como antes. Mi abatimiento era tan grande que él mismo lo advirtió y su asombro creció enormemente cuando vio que me frotaba un ojo y no sabía qué responderle. En aquel momento me parecía que jamás podría volver a hablar, y las cosas más simples que me rodeaban se me antojaron de pronto tan extrañas y hostiles que casi tuve miedo de ellas. Todo esto parece demasiado vil y vergonzoso, inclusive a mí, y no tengo la menor indulgencia para mi turbación. Pero la razón de mi desconcierto era bien fuerte: la historia que había leído ese hombre era la narración precisa y completa de toda mi vida íntima y exterior. En ese lapso yo había oído la crónica minuciosa, fiel, inexorable de todo cuanto había sentido, soñado y realizado desde que vine al mundo. Si un ser divino, lector de corazones y testigo invisible, hubiese estado a mi lado desde mi nacimiento y hubiese escrito lo que había visto de mis pensamientos y de mis actos, habría compuesto una historia perfectamente igual a la que el desconocido lector declaraba imaginaria e inventada por él. Todas las cosas más pequeñas y secretas estaban registradas, y ni siquiera un sueño, o un amor, o una vileza escondida o un cálculo innoble habían escapado al escritor. El terrible libro contenía inclusive hechos y matices de pensamiento  que yo mismo había olvidado y que solamente ahora, al oírlos, recordaba. Mi confusión, mi pavor, provenían de esa exactitud impecable y de esa inquietante escrupulosidad. Yo
no había visto jamás a ese hombre; ese hombre afirmaba no conocerme. Yo vivía muy solitario, en una ciudad adonde nadie acude si no es llevado por el azar o la necesidad, y a ningún amigo —si acaso los tenía— había confiado mis aventuras de cazador de engaños, mis viajes de ladrón de almas, mis ambiciones de voluntario de lo inverosímil. Jamás había escrito, ni para mí ni para los demás, una relación completa y sincera de mi vida, y justamente en esos días estaba fabricando unas fingidas memorias para permanecer oculto a los hombres inclusive después de la muerte. ¿Quién, pues, podía haber dicho a ese hombre todo lo que narraba sin pudor y sin piedad en su odioso libro encuadernado en papel antiguo de color de la herrumbre? ¡Y él afirmaba haber inventado esa historia y me mostraba, a mí, mi viaje, toda mi vida, como una historia imaginaria! Me sentía terriblemente turbado y conmovido, pero de una cosa estaba bien seguro. Ese libro no debía llegar a conocimiento de los hombres. Antes, era preferible que éste muriese. No podía permitir que mi vida fuese divulgada en el mundo, entre todos mis  enemigos impersonales.
Esta decisión, que sentí bien firme dentro de mí, consiguió tranquilizarme. El hombre seguía contemplándome con aire espantado y casi suplicante. Habían pasado solamente dos minutos desde el momento en que cesó de leer, y no parecía haber comprendido las razones de mi turbación. Finalmente conseguí hablar.
—Perdone, señor  —le dije—, pero, ¿me asegura que esa historia ha sido inventada exclusivamente por usted?
—Justamente  —respondió el enigmático lector, ya un poco sublevado—. La he pensado e imaginado durante largos años, y de tanto en tanto he efectuado algunos retoques y modificaciones en la vida de mi héroe. Pero todo es inventado por mí.
Estas palabras me inquietaron aún más, pero atiné a formular otra pregunta:
—Dígame, se lo ruego, ¿está seguro de no haberme conocido antes de hoy? ¿Jamás oyó contar mi vida a alguien que me conozca?
Ante esas palabras, el desconocido no pudo disimular una sonrisa de estupor.
—Ya le he dicho  —respondió— que hasta hace poco tiempo sólo conocía su nombre y que sólo algunos días atrás me han dicho que usted suele aconsejar la muerte. Pero eso es lo único que he sabido de usted. Era necesario que su condena no tardase en ser ejecutada.
—¿Está siempre dispuesto— le pregunté con solemnidad— a cumplir las condiciones estipuladas por usted mismo al comenzar la lectura?
—Sin ninguna vacilación  —respondió con un leve temblor en la voz—. No me queda otra puerta adonde llamar, y esta obra es toda mi vida. Estoy convencido de que no podría hacer otra cosa.
—Entonces  —le dije con idéntica solemnidad, atemperada por cierta pesadumbre—, debo decirle que su historia es estúpida, tediosa, incoherente y abominable. Lo que usted llama su héroe no es más que un odioso malandrín que repugnaría a cualquier  lector delicado. Y no le diré más para no ser excesivamente cruel.
Comprendí que el hombre no esperaba estas palabras y observé con espanto que sus ojos se  cerraban de golpe. Más en seguida advertí que su dominio de sí mismo era igual a su honestidad. Tornó a abrir los ojos y me miró sin miedo y sin odio. —¿Quiere acompañarme? —preguntó con voz demasiado dulce para ser natural. —Por cierto —respondí, y después de ponerme el sombrero salimos ambos sin decir palabra. El desconocido conservaba siempre en la mano la valijita de cuero amarillo y yo lo seguí, aturdido, hasta la orilla del río que corría desbordante y fragoroso entre las negras murallas de piedra. Después de mirar en torno y comprobar que no había nadie con aspecto de salvador, se volvió hacia mí, diciendo: —Perdone si mi lectura lo ha fatigado. Creo que ya nunca volveré a molestar a un ser viviente. Olvídese de mí lo antes posible.
Y en verdad éstas fueron sus postreras palabras, porque descolgándose ágilmente del parapeto se lanzó con rápido impulso al río, sin abandonar su valijita. Me asomé para verlo por última vez, mas ya las aguas lo habían tragado. Una muchacha tímida y rubia había presenciado el fulminante suicidio, pero no pareció maravillarse mucho y siguió su camino comiendo avellanas. Apenas entré en mi cuarto me tendí en el lecho y me adormecí sin esfuerzo, abatido y humillado por lo inexplicable. Esta mañana me he despertado muy tarde y con una extraña impresión. Me parece estar ya muerto y aguardar solamente que vengan a sepultarme. Siento que pertenezco a otro mundo y que todo la que me circunda tiene un aire indecible de cosa pasada,  concluida, sin ningún interés para mí. Un amigo me ha traído flores y le he dicho que podía esperar a ponerlas sobre mi tumba. Me pareció que sonreía, pero los hombres siempre sonríen cuando no comprenden.

sábado, 24 de noviembre de 2012




Sobran las Palabras
José Larralde

vídeo de Misspupenk


Disfraz y Extravío

Amarla es tarea sencilla,
humillado, le confieso lamentar
saber que la competencia 
coincide conmigo...
Alcanza con gozar de sus ausencias
porque de algún modo
esas nostalgias ensayan
lo pendiente, lo borroso, lo ardoroso,
aquello que buenamente
o no tanto, sucedió.
Amarla no precisa de paisajes,
todo entorno resulta magro y deslucido,
  y sólo cuenta como telón de fondo
de la inmensa obra por Dios creada,
boceto pensado en su momento
de mayor inspiración,
síntesis consumada,
grácil melodía, sutil y benigna alucinación...
Amarla no reclama de siniestras remembranzas
menos aún necesita la existencia 
de artistas o de poetas,
tampoco de risas y lágrimas,
 acaso de confinadas apariencias...
Porque amarla sólo es haberla intuido
sospechar de su exisistencia
presumir que en ocasiones
los deseos nos besan...
Y aunque le parezca extraño
quiero decirle que me sirve y me alcanza
expirar recluido en sus insomnios.
Si le suena conformista
me concedo prevenirla:
Es la única instancia tangible
para persistir, más o menos, con vida,
intruso en su boca, ajeno en sus ojos
en sus brillos y cautelas.


Le digo sin vergüenza alguna
que acepto con agrado
el modelo de evocación que usted escoja,
aunque el listado incluya mis peores incisos,
mis deslucidos encantos
y mis siniestros devaneos.
Reconozco me gustaría anteponer
que mis besos, flores, cenas y caricias
acompañen su camino,
pero ante la presente circunstancia
bajo ningún concepto sostengo la aspiración
que acepte tamaña iniquidad.
Repudiaría como alegato la mención,
jamás osaría corromper su voluntaria amnesia
y sin mediar pretexto alguno
rendirme hasta el fin de los tiempos
velado de extravío, ataviado por su olvido.

                              Autor:  Gustavo Marcelo Sala







Grandes Mujeres de la Historia
Patricias Argentinas

por Adolfo P. Carranza



Exmo. Señor:
La causa de la humanidad con que está tan íntimamente enlazada la gloria de la patria y la felicidad de las generaciones, debe forzosamente interesar con una vehemencia apasionada á las madres, hijas y esposas que suscriben. Destinadas por la naturaleza y por las leyes á llevar una vida retirada y sedentaria, no pueden desplegar su patriotismo con el esplendor que los héroes en el campo de batalla. Saben apreciar bien el honor de su sexo á quien confía la sociedad el alimento y educación de sus jefes y magistrados, la economía y el orden doméstico, base eterna de la prosperidad pública; pero tan dulces y sublimes encargos las consuelan apenas en el sentimiento de no poder contar sus nombres entre los defensores de la libertad de la patria. En la actividad de sus deseos han encontrado un recurso que siendo análogo á su constitución, desahoga de algún modo su patriotismo. Las suscritoras tienen el honor de presentar á V. E. la suma de ..pesos que destinan al pago de ...fusiles y que podrá ayudar al Estado en la erogación que va á hacer por el armamento que acaba de arribar felizmente; ellas la sustraen gustosamente á las pequeñas, pero sensibles necesidades de su sexo, por consagrarla á un objeto el más grande que la patria conoce en las presentes circunstancias. Cuando el alborozo público lleve hasta el seno de sus familias la nueva de una victoria, podrán decir en la exaltación de su entusiasmo: ""Yo armé el brazo de ese valiente que aseguró  su gloria y nuestra libertad". Dominadas de esta ambición honrosa, suplican las suscritoras á V. E. se sirva mandar se graben sus nombres en los fusiles que costean. Si el amor de la patria deja algún vacío en el corazón de los guerreros, la consideración al sexo será un nuevo estímulo que les obligue á sostener en su arma una prenda del afecto de sus compatriotas cuyo honor y liberad defienden. Entonces tendrá un derecho para reconvenir al cobarde que con las armas abandonó su nombre en el campo enemigo, y coronarán con sus manos al joven que presentando en ellas el instrumento de la victoria dé una prueba de su gloriosa valentía. Las suscritoras esperan que aceptando V. E. este pequeño donativo se servirá aprobar su solicitud como un testimonio de su decidido interés por la felicidad de la patria.

Buenos Aires, mayo 30 de 1812.

Tomasa de la Quintana                Un      fusil
Remedios de Escalada                 "         "
Nieves de Escalada                      "         "
María de la Quintana                   "         "
María Eugenia de Escalada           "         "
Ramona Esquivel y Aldao             "         "
María S. de Thompson                 "         "
Petrona Càrdenas                        "         "
Rufina de Orma                           "         "
Isabel Calvimontes de Agrelo       "         "
María de la E. Andonaegui           "         "
Magdalena Castro                        "         "
Angela Castelli de Igarzábal         "         "
Carmen Quintanilla de Alvear      Dos    onzas


Decreto
Buenos Aires, 26 de Junio de 1812

Admítese este género de donativo de las ilustres patriotas de esta capital y publíquese en la Gaceta después de rendírseles las más expresivas gracias á nombre de la patria.
HERRERA
Secretario