EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

martes, 10 de julio de 2012



 Rencor: inciso y soledad



Somos los inmóviles, los inútiles, los que leemos los libros a la hora exacta en que las letras comienzan a desaparecer...   (Pablo De Santis - El Enigma de París)   




Prospera y me culmina, lo fortifico con alimentos baladíes, lo cuido, lo acaricio, impermeable a los sentidos me percibo humano; en ocasiones exagera, me trasvasa y me transporta, se levanta pétreo, poderoso, indomestícable y perezoso. Es mi pecado y mi juego; popa, babor y eslora de un antiguo galeón que cruza tempestades marginales, acaso imaginarias , mares rociados con sales de desdichas y amenazas. Sus ropajes tientan con suntuosa brillantez a mi hondo vulnerable, a mi austero conviviente, al híbrido, al ciego, al ocaso y al perdido, mercader de la angustia con pretexto de verdad, y tizonas con aristas de heroísmo. En ocasiones lo he repudiado, debo reconocerlo,...por favor, que no se entere: Fui feliz. Otro monstruo suele ocupar su lugar, igual de poderoso, incisivo e inquisidor, más doliente, más verdad... Del amor se trata: engendro ausente de pleamar, ignorante de perezas, desprovisto de pompa y boato. Disfrutar de sus alas, de su recorrido, vagar en dirección hacia lo inerme, hacia la suprema libertad de una grácil derrota. Pero a decir de Plotino: Un amor insatisfecho se transforma en rabia de modo que la iracundia retorna brillante y tentadora, plagio y soberbia del endeble que soy... tramoyista de desdichas y amenazas, militante de aciagos mares rociados con sales de rencor.

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