EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

martes, 5 de junio de 2012


Muertes al pedo, según Lanata



¿Y hay muertes qué no lo son?... cosa que me pregunté inmediatamente y en voz alta luego que el más encarnizado vocero de la oposición aseveraba sobre lo inconducente de la violencia a propósito del ataque sufrido por los compañeros de la televisión pública (sin exhibir el menor atisbo solidario por la descomunal agresión) cuando fueron a cubrir para 6-7-8 las anémicas y destituyentes manifestaciones callejeras en contra del Gobierno Nacional (Confieso que el haber corroborado in situ la magnitud de la protesta por haber estado en Bs. As. este fin de semana me obliga a desestimar todo temor al respecto, de todos modos subestimar no es aconsejable)

De entrada el hombre se mostró marcadamente ofendido con la Presidenta, (modo muy particular para analizar causa-efecto) debido a que las actuales autoridades de Página 12 no lo convocaron ni lo mencionaron al cumplirse el veinticinco aniversario del periódico que lo tuviera como uno de los fundadores, autocalificándose como un desaparecido (¿?). En dicho alegato manifestó extemporáneamente y sin eufemismos que el precio pagado por nuestros mártires en ocasión de sus luchas por la liberación nacional, por la democracia, en contra de la opresión, a favor de la igualdad de oportunidades, en pos de otorgarle derechos a las necesidades se circunscribía a una experiencia cercana a la inutilidad (al pedo calificó aquellas muertes, y en consecuencia aquellas luchas)

Curioso oxímoron para quién durante varios años, luciendo otras túnicas, financiado por cuadros combativos de los setenta, vestía dicho diario con sentidos recordatorios y homenajes a esos mártires de nuestra historia. Quizás por tales conceptos sus ex compañeros periodistas hayan preferido omitir su presencia debido a sus posturas actuales, cuestiones diametralmente opuestas a las líneas editoriales  desarrolladas históricamente por el periódico.

Hace bastante tiempo que Jorge Lanata ha decidido abandonar aquel espacio ideológico y de compromiso denostando en forma concreta a cada uno de los periodistas que participan en él, en consecuencia la respuesta de sus colegas ante la infamia no podía ser otra. Se cosecha lo que se siembra dice el vulgo. Victimizarse resulta tan vacuo como deshonesto. Nuestro amigo ha decidido arrear todas sus banderas, símbolos que lo exaltaron con un prestigio a la sazón bastante inmerecido.

Jorge, fuiste lo que fuiste hasta que dejaste de serlo, y dejaste de serlo por decisión propia y nadie lo va a olvidar, al igual que tu participación en la fundación del diario. Te repito, nadie te va a olvidar si esa es tu preocupación, pero por las dos cosas.

Hoy Lanata desea destruir lo que construyó porque simplemente cambió, y los que todavía están resistiendo han decidido permanecer en la misma trinchera, no cambiaron, siguen recordando y homenajeado a esos muertos al pedo, muertos que tanto lo hartan, muertos que tanto incomodan a sus nuevos empleadores.

Le faltó decir que por algo murieron. Y es cierto, por algo murieron; no murieron al pedo como sospecha vagamente. Murieron luchando contra los actuales jefes y socios de Lanata, murieron porque deseaban un país más justo y solidario, murieron por esa cosa llamada libertad, en contra de la dictadura, el fascismo y el abuso.

Murieron para que hoy tipos como Lanata puedan decir todo aquello que les plazca, para que puedan mentir, arrepentirse o venderse al mejor postor.

Espero que Lanata sé de cuenta que Walsh, Urondo, Conti, los Oesterheld, los pibes de Viñas, la hija de Carloto, el pibe de Tati y cientos de miles no murieron al pedo.

Ellos sin estar en las pantallas calientes del prime time siguen haciendo mucho más por nosotros y la democracia que vos estando, diciendo, engañando, suicidándote diariamente desde la azotea de un ego que lamentablemente ya no alcanza a cobijarte.


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