EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

miércoles, 16 de mayo de 2012



LA NUEVA COALICIÓN DEL MIEDO Y ESO DE LA NEUTRALIDAD

Nota de Opinión


Como era previsible la corporación y la “mass media” a su servicio han comenzado a delinear nuestro futuro. Hablo de los famosos cercos temáticos convenientes para marcarle la cancha al devenir político. Estamos observando desde octubre una andanada de ataques, agravios y movimientos mediáticos, más efectistas (muy bien voceados y difundidos) que efectivos, en función de lacerar la relación que el gobierno tiene con el pueblo. Es menester limar ese 54% obtenido, en consecuencia han puesto a sus más brillantes plumas y coroneles al frente de la empresa (Basta de pasivos intermediarios).

Los futuros candidatos ya saben perfectamente las condiciones que deben cumplir para no ser inquietados por el poder real. La deseada polarización Macri/Scioli está en marcha, para ello es imprescindible eliminar del horizonte político todo atisbo que huela kirchnerismo: demonizar a La Cámpora, a la política partidaria y a la militancia juvenil es cuestión esencial.

La ley de medios ya no resulta puntualmente un tema determinante debido a que saben perfectamente que sin Kirchnerismo no hay habrá implementación de la ley, de modo que el objetivo de máxima será intentar eliminar el combustible popular que motoriza las actuales políticas.

Sin kirchnerismo no renacerán mil flores, sí decenas de AFJP. YFP volverá a manos de Repsol con las disculpas del caso, la TV Digital abierta será privatizada, las jubilaciones y la AUH no gozarán de movilidad siendo pisadas por gracia devaluatoria, el incipiente proceso industrializador de sustitución de importaciones sufrirá un repentino aborto, el BCRA regresará a su rol eminentemente financiero y volveremos a endeudarnos sin necesidad de modo la dependencia reconstruya su demacrado prestigio; todo esto sopretexto de eliminar “el déficit fiscal” incorporándonos civilizadamente al mundo occidental. Hartos de la dictadura llamarán a una forzada reconciliación, el presupuesto educativo retornará a sus niveles del 3% y la ciencia tendrá que regresar a la cocina para lavar los trastos.

Por ahora cuentan con los medios, no con los votos. De todas formas y a pesar de la experiencia de octubre siguen empecinados en el denuncismo (poco importan las fuentes y la veracidad de asunto) como método. Un detalle a tener en cuenta para tamaña virulencia pudo haber sido el embrionario despegue que exhibió parte de la oposición política con respecto a la agenda de las corporaciones. Se percibe claramente que éstas han decidido tomar el toro por las astas (ya era hora de correr velos definitivamente) y hacerse cargo de la oposición concreta en defensa de sus intereses.

El domingo por la noche se pudo observar una nueva “coalición del miedo” (Lo cierto es que no sería descabellando pensar que de este conjunto partan determinadas candidaturas legislativas). El grupo de medios dominante ha logrado construir una transversalidad de militantes heterogéneos con micrófono que pocos años atrás resultaba impensada. Criticar esa construcción política sería criticarnos a nosotros mismos. Nuestro paradigma político se basó en dicha operatoria, en consecuencia por fuera de los personajes y las chicanas, esto nos obliga a elevar nuestras propias argumentaciones, mejorar nuestro modo de comunicar y esforzarnos para que la confusión que este grupo propone sea desactivada con la solidez de las acciones concretas.

Noto como una supina torpeza criticar a Ricardo Darín por haber manifestado su neutralidad mediática. Lo cierto es que él se declaró neutral con respecto a un dilema periodístico que siente no le compete y nada hace pensar que dicha neutralidad tenga un correlato político ideológico personal. Individualmente soy neutral en decenas de tópicos y tremendamente visceral en otros. ¿Por qué es necesario tomar posición siempre y por todo, aún en temas que se desconocen? Ya lo dijo el Negro Dolina en oportunidad del debate sobre minería. Lo que más me extraña es que dichas críticas partieron de aquellos que se presumen probos constructores de horizontalidad política. Sospecho no equivocarme al considerar probable que Ricardo Darín ahora sí haya fijado posición al respecto.

Los que consideramos que las corporaciones mediáticas dominantes son el cáncer moral de la patria lo vamos a seguir pensando, al igual que aquellos que las consideran el reaseguro de la libertad de expresión; y esto será más allá de que Darín se posicione o no al respecto, ya que también es dable pensar que existe un colectivo que ni siquiera se detiene en el tema. Creo entender que eso es lo que más fastidia y termina conspirando contra la tan declamada construcción. Apenas alguien esboza una lectura diferente sobre la realidad se le salta al cuello como si hubiese cometido sacrilegio. Y eso enoja y mal predispone, empujando drásticamente a gente del campo popular hacia una vereda incierta.

Políticamente la nueva coalición del miedo apareció para capturar esas voluntades y colaborar para limar ese 54%. Con Jorge Lanata a la cabeza (ni quiero pensar lo que le habrá costado a Morales Solá ser actor de reparto) no dudo logrará que muchos desencantados y destratados del campo popular vayan tras sus sortilegios pseudo-progresistas.

Si verdaderamente deseamos que este modelo perdure en el tiempo, si realmente aspiramos a una patria igualitaria, deberemos extremar nuestra inteligencia en pos de elevar los debates hacia la política y no hacia las acciones individuales de determinados sujetos mediáticos.

En lo personal veo interesante que nuestra Presidenta planifique de aquí al futuro una conferencia de prensa mensual (aún sabiendo que es un argumento/excusa muy propio de la tilinguería mediopelo; cuestión menor que para nada mueve el amperímetro popular). 

Estimo que desde lo político sería bien visto y le agregaría una cuota de mayor exposición a determinados agentes mediáticos que se dicen independientes. Sospecho que a la primera reunión asistirían algunos de los impresentables que aparecieron en pantalla, y que con el correr del tiempo irán desertando en la misma medida que Cristina los aburra con datos técnicos firmes y cuestiones políticas puntuales que ellos ni tan siquiera sospechan de su existencia. Tal cual hiciera en su oportunidad Marcelo Bielsa desactivando todo el puterío que el periodismo deportivo reclamaba para su supervivencia mediática.


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